Posts etiquetados ‘Juan Carlos Abadía’


A juzgar por las cifras, y pese a que han pasado más de dos mil años, hoy por hoy permanecen en mejores condiciones las ruinas del Coliseo Romano que los restos del Hospital Universitario del Valle, HUV.

El paso de María Lucero Urriago por la Gerencia del Hospital Universitario, primero como cuota de Juan Carlos Abadía y luego reacomodada junto a la senadora Dilian Francisca Toro, fue como una enfermedad terminal que en sólo tres años se apoderó de la institución y, a su salida, no quedó sino el cascarón.

Las pruebas de la más rampante corrupción y de cómo la señora Urriago desvió a intereses particulares los dineros de la salud de los vallecaucanos son irrefutables.   Fueron tres años nombrando a dedo las cuotas de sus jefes políticos, comprando medicina con el 300% ó 400% de sobrecosto, demoliendo y remodelando en un afán desmedido por contratar, dejando la facturación a empresas externas que cobran millonarias comisiones y multiplicando la nómina del HUV a través de cooperativas de trabajo asociado.

Sólo el 1 de enero de este año, se sentó en su oficina y armó todo un parrandón postdecembrino con las cooperativas de trabajo asociado que se lucran con la intermediación laboral. Ese día, mientras los vallecaucanos desenguayababan y recibían el nuevo año, ella se sentó con los representantes de las cooperativas y firmó 17 contratos por más de $2.650 millones de pesos, sólo para ejecutar en el mes de enero. Tres de ellos con Multisalud CTA, por $1.078 millones; siete con la Cooperativa de Médicos y Enfermeras Coomef  CTA, por $743 millones; seis con Contratos CTA, por $768 millones, y uno con Proinser, por $42 millones.

El 1 de enero de 2012, la exgerente del HUV se reunió con las cooperativas de trabajo y firmó 17 contratos por más de $2.650 millones.

Mi amigo Crixo, tan sincero como siempre y quien revisó las facturas del HUV, está convencido que el negocio más rentable para la Urriago fue la sobrefacturación en la compra de medicamentos y los cobros inflados que le hacían a la Secretaría de Salud del Valle por la facturación de los pacientes. En un día, y con un solo paciente o la compra de medicinas, le podían quedar en sus bolsillos y el de sus socios entre $10 millones y $20 millones.

Me subrayó Crixo, por ejemplo, la orden de compra No. 00078101, firmada el 27 de enero de enero de este año para adquirir con Droservicios Ltda. dos mil unidades de Cefepime x 1gr. El precio unitario fue de $13.859, para un total de $27.718.000. Ese mismo día se firmó la orden No.78128 a nombre de Pisa Farmacéutica de Colombia para adquirir mil unidades del mismo medicamento a un valor de $4.500. Es decir, en la primera compra, las arcas del hospital fueron atracadas por más de $18 millones.

Pero más escandalosos aún son los recobros que el HUV le hizo a la Secretaría de Salud del Valle sin que nadie pusiera el grito en el cielo. De acuerdo con la información del mismo hospital, en noviembre del 2011 se atendió a Carlos Gustavo Rodríguez Obregón y se le suministraron medicamentos por un valor de $178.008. Sin embargo, el hospital le envió una factura a la Secretaría por $1.492.260. Un sobrecosto de más de un millón de pesos.

El exceso en los cobros que le hizo el HUV a la Gobernación, por valores que  oscilan entre uno y tres millones de pesos, se repitió en los casos de los pacientes Freddy Harchybool, Johan Sebastián González, Juan Felipe Giraldo, Juana Angulo y Harold López Cano, entre muchísimos otros.

En materia de obras, hubo una ‘contratitis’ sin ninguna planificiación y que terminó con los plazos vencidos, los recursos agotados, las obras inconclusas y  la operatividad del centro médico colapsada porque las construcciones quedaron convertidas en un estorbo.

Entre esos estorbos está el elefante blanco que le heredaron, dicen que fue Jorge Iván Ospina, a la Urriago y que se instaló en la entrada del HUV, unos troncos de aluminio con registradoras tipo bus urbano para controlar el ingreso de funcionarios, que costaron más de $500 millones y aún no se han puesto a funcionar.

En el Olimpo romano han concluido que María Lucero Urriago era como un ‘bypass’ por el cual se escurrían los dineros de la salud pública a bolsillos de empresas amigas y de particulares. El sindicato de la entidad asegura que este asalto se realizó en contubernio con otros funcionarios, como el jefe de Planeación, James Villalba.

El emperador Tito Vespasiano debe sentirse feliz desde su tumba porque dos mil años después su gran obra, el Coliseo Romano,  permanece en pié. La Urriago, por su parte, ojalá le dé siquiera vergüenza porque en  solo tres años acabó con la principal entidad de salud del suroccidente colombiano.

(Con el apoyo de la base de datos http://www.zoomonline.info)

Si usted quiere hacer parte de esta legión de gladiadores, envíenos sus aportes, comentarios y denuncias a: espartaco500@gmail.com. Síganos también en twitter a través de: @espartaco500 y en Facebook.

Anuncios

No tienen ninguna duda en Roma que para las últimas administraciones de Cali y el Valle del Cauca ha sido más importante contar con una buena nómina paralela de periodistas que seleccionar un buen gabinete y un calificado equipo de gobierno.

Eso explica porqué dos de las administraciones más corruptas para la ciudad y el departamento en los últimos años (la de Jorge Iván Ospina y la de Juan Carlos Abadía, respectivamente), terminaron sus mandatos con una imagen positiva por encima del 70%.

Lo absurdo es que Abadía hizo fiestas con la plata de la Industria de Licores del Valle, volvió agua los recursos de Acuavalle y si no es porque lo separan del cargo habría empeñado el departamento.

Ospina, por su parte, le anotó una goleada a los caleños con la remodelación del Estadio Pascual Guerrero, y por obras que le dijeron al Concejo de Cali que costaban $26.000 millones se terminarán pagando $110.000 millones; cuando el estadio del Deportivo Cali haciéndolo nuevo sale por $70.000 millones y el de San Lorenzo de Almagro costó cerca de $50.000 millones.

También aprovechó Ospina que los caleños estaban en fuera de lugar para entregar a dedo, por medio de convenios interadministrativos (medida legal para torcerle el pescuezo a la Ley 80 de contratación), cerca de $700.000 millones en contratos. Y ni qué decir de los millones que se comieron los Guardas Cívicos, con los que se dedicó a pagar favores y repartirles puestos a sus líderes ‘prepago’.

Estas, y muchas otras triquiñuelas, se pueden ocultar, como lo hizo Jorge Iván Ospina con una nómina paralela de 30 periodistas de diferentes medios a los que les pagaba bajo cuerda a través de las distintas secretarías por supuestos trabajos que jamás se realizaron.

Lo propio hizo Abadía, que a través de las dependencias e institutos descentralizados tercerizaba pagos a comunicadores y directores de algunos medios de radio, prensa y televisión, quienes se dedicaron en sus 30 meses de mandato a cuidarle la espalda y a elogiar cada una de sus acciones.

No en vano salió el dueño de Radio Súper Cali, Humberto Pava Camelo, quien estuvo preso en el Proceso 8.000, en una férrea defensa del gobernador Héctor Fabio Useche cuando iba a ser suspendido por la Contraloría.

En esa actitud desfasada, justificando lo que le dan y pavoneándose para que Useche lo viera, agredió verbalmente a una colega suya periodista e incitó a que la atacaran otros que como él, se mostraban como grandes defensores del Mandatario a la espera de un puesto o un contrato.

La diferencia es que el señor Pava Camelo, graduado en presionar gobernantes desde su micrófono, no pidió un puestico sino que le exigió al gobernador Useche $200 millones mensuales en pauta para su emisora (que ocupa últimos lugares en sintonía, según el último Estudio General de Medios, EGM), además de cargos en la Gobernación y una secretaría. Finalmente, lo cuadraron entregándole el manejo del Telepacífico, con la condición de que no pusiera a su esposa como Directora del ‘Canal de Nuestra Gente’.

Así mismo han circulado por la internet los listados de periodistas a los que se han contratado por millonarias sumas en el Concejo de Cali para que no hablen mal de la corporación.

Triste papel el que han jugado algunos en este juego macabro en el que siempre terminan pagando los platos rotos los ciudadanos de bien, aquellos que andan por fuera del ‘carrusel’.

Si usted quiere hacer parte de esta legión de gladiadores, envíenos sus aportes, comentarios y denuncias a: espartaco500@gmail.com. Síganos también en twitter a través de: @espartaco500 y en Facebook.