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Por más que nos hemos devanado los sesos en Roma, no logramos encontrar un solo municipio del Valle del Cauca que haya sido tan victimizado por un partido político como Palmira, utilizado entre el 2008 y el 2011 como laboratorio de ensayo de las estrategias más perversas para trasladar los recursos públicos a un proyecto electoral.Palmira

Aunque algunos gladiadores como Crixo y Varro no daban fe a que un solo municipio pudiera servir como chequera para que el Partido de la U se erigiera como la principal colectividad del departamento, el alcalde de la época, Raúl Alfredo Arboleda, les demostró que el pueblo no solo da para sostenerse en el poder, hoy con José Ritter López, sino que sus recursos alcanzaron para ganar muchas otras alcaldías, varias curules en el Congreso de la República y consolidar su partido como el más fuerte del Valle del Cauca.

La estrategia, como la desentrañó el Olimpo, era sencilla; otorgarles contratos millonarios, sobre todo en la Secretaría Jurídica del Municipio, a los candidatos a alcaldías de la U que se quemaron en las elecciones regionales del 2007. Lo que se esperaba de ellos, a cambio de disfrutar del jugoso erario de los palmiranos, era que sumaran a la lista al Congreso del mencionado partido político.

Entonces Benjamín Hilera Rentería, que resultó quemado en el 2007 en su intento por llegar a la Alcaldía de Sevilla con el aval del PIN, recibió en Palmira el contrato PSAG-247-2008 por $10 millones y el MP 3 2009 por $24 millones para asesorías jurídicas. En el 2011 volvió y lo intentó y resultó quemado de nuevo. Los mismos beneficios los obtuvo James Guarín Vásquez, quien fracasó en el intento por ser el alcalde de San Pedro y como premio de consolación le entregaron los contratos OAJPSP-152-2008 por un valor de $15 millones y el contrato MP 18 2009 por $16,2 millones para las mismas asesorías jurídicas en la Villa de las Palmas. Guarín volvió a ser apoyado por el partido y en el 2011 ganó la Alcaldía de San Pedro y poco después fue destituido.

Otro quemado que cayó bien parado en Palmira fue el candidato a la Alcaldía de Guacarí en el 2007, Jorge Enrique Sánchez Cerón, quien recibió el contrato MP 16 2009 por $16,2 millones para hacer “apoyo logístico a la Secretaría Jurídica” del Municipio.  Con una buena inyección económica volvió a aspirar en el 2011 y por fin lo logró. Tras su fracaso en la búsqueda de la Alcaldía de Trujillo, Américo Alfonso Sanclemente recibió el contrato MP 54 2008, que investiga la Contraloría actual de Palmira. Incluso, Luis Mario Castro no pudo llegar al Concejo de su municipio y en mayo del 2008 recibió un contrato por $20 millones.

Pero como Palmira llegó a tener catorce asesores externos y eso en una eventual auditoría de un contralor que no fuera de bolsillo iba salir a la luz pública, entonces otros de los quemados de la U encontraron nido en otros municipios que ganó el partido. Caso Harold Durán Correa, que perdió la Alcaldía de Bugalagrande, pero como ganaron en Andalucía, lo pusieron al frente del Hospital; Rafael Pérez Manquillo, perdió en el 2011 en Dagua y lo pusieron de Jefe de Control Interno de Acuavalle; Carmen Tulia Carmona no logró elegirse en Ansermanuevo en el 2011 y la mandaron como Jefe Jurídica en Cartago, o Alberto Enrique Romero que no logró la Alcaldía de Yumbo en el 2007, pero sí un contrato con el Dagma en Cali.

Con esa lluvia de votos amarrados con contratos auspiciados por la generosa, derrochadora  y adormecida ciudadanía palmirana, los resultados no podían ser inferiores a los obtenidos en las elecciones legislativas del 2010 y las regionales del 2011: nueve alcaldías, una senadora (Dilian Francisca Toro), tres representantes a la Cámara (Jairo Ortega Sambony, Adolfo León Rengifo y Roosevelt Rodríguez) y más de cien concejales.

Varro cree que los políticos quemados no existen y que tras cada elección, los quemados son pueblos enteros que deben solventar los gastos de campaña de los ganadores y mantener mediante contratos a los perdedores de los municipios vecinos, aunque en la gran mayoría de los casos no se presentan sino a cobrar.

Crixo me ha pedido que recuerde que el nombre de Palmira está ligado al saqueo. Ya otra pequeña ciudad siria con el mismo nombre, conocida no como la Villa de las Palmas sino como la Ciudad de los Árboles de Dátiles, fue saqueada y arrasada en el año 273, luego de que fue libertada por el Imperio Romano. Justo donde hoy se levanta la aguerrida ciudad de Homs.

La diferencia es que Palmira, la ciudad siria, estuvo en pie por siglos y tardó más de 200 años su destrucción. En la otra Palmira, la colombiana, bastaron cuatro años de una mala alcaldía para quedar, administrativamente, como las ruinas de Machu Pichu.


JusticiaEn Roma consideramos siempre que si hubieran existido organismos de control en la época del Imperio, seguramente esa horda de emperadores y funcionarios corruptos se habría extinguido antes de lo previsto.

Sin embargo, esa percepción romántica nos cambió viendo departamentos como el Valle del Cauca, con unos niveles de corrupción administrativa tan altos y donde esos ‘entes de control’ se comportan como simples ‘oficinas de cobro’, dedicadas al blanqueo del dinero que han robado exmandatarios y funcionarios corruptos a cambio de una parte significativa del botín.

En Roma han encontrado que el procedimiento es sencillo. Quien roba y quiere lavar sus culpas, solo debe compartir una pequeña porción con los fiscales, procuradores o contralores tan corruptos como ellos, que en el Valle no son todos pero sí son bastantes, y a cambio los procesos penales, disciplinarios o fiscales son archivados y quienes se han apoderado de recursos públicos quedan habilitados entonces para salir a gritar a los cuatro vientos que no se han apoderado de nada porque ya han sido investigados hasta la saciedad.

Y no son pocos los casos en varios de los municipios del Valle donde los empleados, titulares o investigadores de las temibles ‘ías’ se han agachado para recoger lo que les tiraron al piso, mientras los autores de magnos desfalcos andan muy orondos por las calles disfrutando de las fortunas que les dejó su paso por la administración pública.contraloria logo

En un hecho reciente se denunció en el diario El País cómo en la Contraloría del Valle viene operando una red de corrupción a alto nivel dedicada a cobrar un porcentaje a las personas investigadas para archivarles los procesos fiscales. Eso en la ley romana solíamos llamarlo blanqueo de dinero.

En Palmira el exalcalde Raúl Alfredo Arboleda se ufanaba de ser el mandatario más investigado del país, pero oculto bajo la falda de la exsenadora Dilian Francisca Toro evadió cada uno de los procesos penales, disciplinarios y fiscales,  los cuales terminaron archivados o engavetados en el recipiente de los procesos iniciados y que nunca avanzaron. Incluso, en una ocasión fue destituido en primera instancia y la segunda instancia ratificando la sanción se la fallaron más de un año después, cuando ya había dejado el cargo. Como decíamos en Tracia, “el que a buena falda se arrima, buena enagua lo cobija”.

Pero ninguno tan bien apadrinado como Jorge Iván Ospina, el exalcalde de Cali. Poniendo su carita de ‘yo no fui’ hizo fiesta con los recursos del estadio, con los contratos del MÍO, derrochó una fortuna pagando favores políticos con los Guardas Cívicos y se dedicó a evadir los procesos de contratación a través de los convenios interadministrativos. Pero ser el ahijado político de Angelino Garzón le ha permitido capotear y salir ileso en cada proceso. Incluso, estudia la posibilidad de que sea postulado a la Presidencia de la República.

LogotipoFiscaliaEn Buenaventura se prestaron algunos jueces y fiscales, así como la procuradora María Cristina González, en la administración anterior, para desplegar toda una cacería en contra de la excontralora Ana Betty Arboleda para tratar de inhabilitarla por el simple hecho de hacer control fiscal a las actividades y gastos de José Félix Ocoró. Hoy día, la excontralora enfrenta cerca de 15 procesos penales y disciplinarios que le fueron iniciados por ese cartel de la “injusticia” que estaba al servicio del tristemente célebre Partido PIN.

Esta misma Procuradora de Buenaventura, con una capacidad asombrosa de reacomodo, ahora de lado del senador Édison Delgado, está señalada de haber filtrado la información que le entregó el exconcejal Stalin Ortiz por irregularidades en la ESE Luis Ablanque de la Plata, hecho por el cual fue asesinado a comienzos de este año.

Para acabar de rematar, a finales de diciembre un juez envió a la cárcel a la personera de Tuluá Beatriz Eugenia Jiménez González por los delitos de peculado por apropiación, falsedad en documento público y celebración indebida de contratos.

Lo cierto es que mientras Abadía hacía de las suyas en el Valle; Ospina firmaba convenios a diestra y siniestra en Cali; Ocoró gobernaba para beneficio personal en Buenaventura; Arboleda saqueaba a Palmira y Aragón desangraba a Jamundí, las ‘ías’ estaban dedicadas al ‘tapen tapen’ y a amenazar adversarios como dignos herederos del despotismo de Nerón o Calígula.

logo_procuraduriaCon su humor sarcástico, Crixo cree que es momento de redefinir el concepto de ‘corrupto’ y acuñar esta máxima: “Corrupto no es el que se roba los recursos públicos, sino el que roba tan poquito que no le alcanza para lavar sus pecados ante los organismos de control”.

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Remodelar el Estadio Pascual Guerrero de Cali costaría $25.000 millones; ya va por $110.000 millones y aún falta plata. mandarlo a hacer nuevo habría salido más barato.

Remodelar el Estadio Pascual Guerrero de Cali costaría $25.000 millones; ya va por $110.000 millones y aún falta plata. Habría sido más barato mandarlo a hacer totalmente nuevo.

Más allá del orgullo que puedan sentir los caleños por tener un estadio de fútbol presentable, en Roma creen que en la memoria histórica de la ciudad quedará el nuevo Pascual Guerrero como uno de los más grandes monumentos modernos a la corrupción en Colombia.

Siguen pasando los meses y persiste ese silencio cómplice de la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría que, por alguna razón, se niegan a saber por qué si las obras del Estadio Pascual Guerrero costaban $26.800 millones, ya lleva invertidos más de $110.000 millones y aún falta dinero para terminarlo. 

Lo curioso, paradójico o absurdo, como cada quien prefiera llamarlo,  es que al exalcalde de Manizales Juan Manuel Llanos y su secretario de Deportes hace tres semanas les imputaron cargos porque hubo un sobrecosto en la compra de la silletería de $700 millones. Una verdadera ‘chichigua’ comparado con los miles de millones que por ningún lado se le ven al Pascual Guerrero de Cali.

Ospina y AngelinoDe lo que no cabe duda es que el exalcalde Jorge Iván Ospina demostró ser un gran estratega (en el peor sentido de la palabra) al echar mano de los funestos acuerdos de cooperación, muy utilizados en su administración,  para delegarle sus funciones al Fondo Mixto para la Promoción y el Deporte, con el que suscribió cinco convenios y un otrosí y se pasó por la bragueta las normas de contratación.

De esta manera el exalcalde Ospina puso como intermediario al director del Fondo Mixto, el viejo Pascual Guerrero, para que hiciera todo lo que a él no le permitía la ley: contratar a dedo, sin estudios previos, inflar los costos, favorecer a sus amigos y trasladar buena parte de los recursos del estadio a su cuenta personal.

Incluso, Ospina puso al Fondo Mixto a solicitar un crédito público para que ese dinero no pareciera que fuera una obligación de la Administración caleña y no hiciera parte de los registros contables, lo que tipifica una falta disciplinaria y penal, de acuerdo con la Ley 358 de 1997. ¿Pero adivinen quién deberá pagar?

El tema de la silletería es un atraco vulgar. Por cada una de las 21.341 sillas con espaldar, la Alcaldía de Jorge Iván Ospina le pagó a Guerfor S.A la suma de $72.906, mientras por cada una de esas sillas la Alcaldía de Pereira pagó $47.792. Es decir, aquí ya se perdieron $536 millones.

Por las 13.688 sillas sin espaldar, Cali pagó $57.501 por cada una, mientras en Pereira las facturaron a $35.032 por unidad. En global, en las meras sillas del Pascual Guerrero se esfumaron a alguna cuenta bancaria más de $843 millones y eso a nadie le ha importado.

Pero el caso insignia fue la compra de la pantalla LED del Estadio. Se contrató con la empresa B&T trading una pantalla de 49 metros cuadrados por un total de $1.400 millones y resulta que la pantalla fabricada en China solo costaba $38 millones, incluyendo la nacionalización y los impuestos. En esta desfachatez de contrato se embolsillaron $1.362 millones más.

Pero estos dineritos de más, porque ningún ente de control considera aún que haya habido un sobrecosto o un detrimento patrimonial, no son nada comparado con los ríos de dinero que quedaron sepultados en las obras de infraestructura, de reforzamiento y las cubiertas del Estadio.

Crixo señala que es cierto que los estadios son para meter goles, pero tampoco para que esa tabla de artilleros que lideró Jorge Iván Ospina, el viejo Pascual Guerrero y el exsecretario de Deportes Diego Cardona le hayan metido semejante paliza a los caleños con una obra a la que le anexaron un museo y una cafetería para exprimirle hasta que más no pudieron.

En Roma, al igual que el exalcalde de Manizales, sí quisieran saber a que ángel, arcángel o Angelino (Garzón) es al que se encomienda Jorge Iván Ospina porque hasta ahora sus plegarias han resultado 100% efectivas y los entes de control parecen maravillados con los sobrecostos del Estadio.

Tanto, que Espartaco conoció que solo en las gabetas de la Procuraduría General de la Nación reposan 41 investigaciones disciplinarias en contra del exalcalde Ospina, sin que nadie se atreva siquiera a iniciar los procesos.

Post Data: La firma Guerfor S.A, con la que se firmó el contrato por $2.343 millones para la silletería del Estadio Pascual Guerrero, figura en su documentación con un patrimonio de nueve millones de pesos.


JoinderDesde finales del año pasado, cuando empezó la lluvia de quejas por el incumplimiento en las entregas de los productos de la página http://www.joinder.com.co, que vendía artículos a muy bajo costo por internet, se cruzó por mi mente una reflexión que hace pocas semanas hizo Crixo cuando aseguró que “en el espectro tecnológico de hoy, pocas cosas pueden ser tan sospechosas e impredecibles como un joven con conocimiento en el manejo de sistemas, desparchado, con un computador en frente y sin cinco en el bolsillo”.

Esa era exactamente la situación por la que atravesaba a mediados del año pasado Harold Andrés Correa Torres, un joven “empresario” que terminó ingeniándose esta suerte de pirámide (Joinder), con la que logró engañar a más de 1.500 personas en toda Colombia, y alcanzó a captar dineros por una cifra superior a los mil millones de pesos.

Tras varias semanas de rastreo divino, y la ayuda de la base de datos http://www.zoomonline.org, que posee el portal Consejo de Redacción, y que agrupa a decenas de periodistas e investigadores, Espartaco logró desentrañar todos los detalles sobre la vida y obra del autor de esta “Gran Estafa”, y que para vergüenza de un tierra tan sufrida como el Valle del Cauca, este avivato personaje terminó siendo oriundo del centro del departamento.

Harold editComo alumno de la Institución Educativa Normal Superior del municipio de Guacarí, tierra de ilustres personajes (Juan Carlos Abadía y Dilian Francisca Toro, entre otros), Harold Andrés Correa no fue tan brillante. Extendió su educación al ciclo complementario en formación pedagógica y fue por eso que pudo presentarse al concurso de méritos para docentes de educación básica primaria en colegios oficiales del Valle del Cauca, donde ocupó el puesto 235.

Egresado y sin trabajo, su vida empezó a desarrollarse entre Guacarí y Cali, y con mucho tiempo para pensar, cuando el país apenas salía del estremezón que le pegó David Murcia a miles de familias colombianas y de huir con su dinero, en uno de esos viajes se le encendió el bombillo a Correa Torres y entendió que aún había espacio y clientes en el país para una pirámide más.

El 12 de abril del 2011 se presentó ante la Cámara de Comercio de Cali e inscribió con el número de matrícula 815413 la empresa Joinder S.A.S., que tenía como actividad económica “portales web”. Tres meses después, y ante la avalancha de pedidos y consignaciones que venía recibiendo, hizo lo propio en Bogotá al ver la cantidad de personas incautas que no querían dejar pasar la oportunidad de obtener productos hasta con el 70% de descuento.

En los meses de noviembre y diciembre del 2012 ya era tanto el dinero que le habían girado y tantos los productos que sabía que no iba a enviar, que al mejor estilo de los escapistas de las pirámides cerró su oficina en Bogotá y emprendió la huida con los bolsillos llenos.

Sin más lugar dónde esconderse, se traslado a Cali, donde también cerró la bodega que tenía en el barrio Los Cámbulos, llevándose todo lo que allí tenía y sin haber cancelado, incluso, los últimos dos meses de renta al propietario del inmueble, a quien conoció en la misma iglesia cristiana a la que asistía.

También sin mayor explicación le entregó el 28 de noviembre  la carta de despido, debiéndole varias semanas de trabajo, a Hermes Andres Camacho, quien venía ejerciendo como jefe comercial de Joinder en Cali.

Después de la inolvidable y boyante celebración de Navidad con el dinero de los pálidos compradores, en el mes de enero pasado estuvo respondiendo a través de correos a los inversionistas, a quienes les aseguró que “cayó en la mala”, pero que les iba a responder a todos por su dinero.

Pero como decíamos en Roma, “el descaro y la necesidad tienen cara de perro”. No contento con haber tumbado a más de 1.500 personas, se presentó el 4 de enero en la Cámara de Comercio de Cali y solicitó la cancelación de la matrícula de Joinder S.A.S. Con el argumento de que haría un traslado de domicilio y se iría con su empresa a otro lado.

Sorpresivamente, se desplazó de nuevo hacia Bogotá, donde el 18 de enero, ante la Cámara de Comercio de la capital volvió solicitar matrícula mercantil para Joinder S.A.S, la cual fue aperturada con el número 2286153. De inmediato la página www.joinder.com.co volvió a reactivarse ofreciendo cruceros, spam, restaurantes y productos tecnológicos a bajo costo.

No obstante, y ante semejante desfachatez, esta vez la Superintendencia de Sociedades ya alertada por la manera como venía operando esta pirámide disfrazada como venta de cupones, el pasado 30 de enero empezó la Inspección a Joinder S.A.S, amparados en el Artículo 83 de la Ley 222 de 1995.

Tal como ocurrió en Grecia, en Roma también tuvo muchos seguidores la teoría de Aristóteles en la que consideraban que “el trabajo asalariado impedía al hombre conquistar la virtud” y que “el trabajo es indigno de los hombres libres”, pero en el cónclave creen que a Harold Andrés Correa, quien habría sido un alumno aventajado de la teoría aristoteliana, se le fue la mano.

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En su orden: Juan Diego Flórez, Luis Eduardo Barrera y Jorge Iván Ospina. Todos enfrentan procesos disciplinarios por delitos contra la administración pública.

Sin necesitar mayor análisis, en Roma han llegado a la conclusión de que lo único bueno que le aportó Jorge Iván Ospina a Cali en sus cuatro años como alcalde, fue la lista de personas quemadas que, con suerte, no volveremos a ver jamás en la administración pública; incluido él.

Porque esa cuadrilla de médicos y profesionales jóvenes que fueron presentados el 1 de enero del 2008 como la panacea y la renovación de la política, entre los que estaban Juan Diego Flórez, Luis Eduardo Barrera, Juan Carlos Botero, Eliana Salamanca y Diego Campo, por mencionar sólo algunos, pasó a la historia como la administración más corrupta que recuerden los caleños.

No en vano Africanus, el primer gran gladiador que tuvo Roma, asegura que ese ‘Nuevo Latir’ en la política, como lo vociferaba Ospina, fue puro barniz porque ese ‘corazón grande’ lo que bombeaba eran los lixiviados de la corrupción en la contratación, por no hablar de los vergonzosos convenios interadministrativos.

La penúltima perla, porque ya les contaré la última, fue el antojo que le dio al hoy exsecretario de Infraestructura Juan Diego Flórez por mandar a pavimentar varias calles un 29 de diciembre. Ni el mago Copperfield habría logrado ejecutar esas obras en dos días, dicen los dioses iracundos.

Sin embargo Flórez, mientras la ciudad andaba de feria, él también hacía fiestas en su oficina firmando contratos como el No. 4151.1.14.07.069-2009, con el Consorcio Valle S.A., para hacerles mantenimiento a las vías de la Carrera 2 entre Calles 15 y 23, del barrio El Hoyo (Comuna 3), y la Calle 28 entre Carreras 23B y 23C, Calle 28 entre la placa 23C-28 y Carrera 24ª, en el barrio El Prado (Comuna 11) por la no despreciable suma, y menos en Navidad, de cerca de $400 millones.

Por el mantenimiento de esta vía en la Carrera 2, entre calles 15 y 23 del barrio El Hoyo, la administración Ospina pagó más de $200 millones.

Incluso, en un hecho merecedor de un capítulo en la mitología romana, Flórez se las arregló para que el 31 de diciembre del 2009, le abrieran una oficina para cancelar el impuesto de timbre de ese parrandero contrato, como reza en el recibo No. 312747. Pero en Roma acuñaron el término de que primero cae un mentiroso que un cojo, y era eso lo que iba a ocurrir con el cambio de gobierno.

Desde el 2010 los hallazgos de la Contraloría mostraron que Juan Diego Flórez cometió faltas gravísimas porque no hubo interventoría externa, se hallaron deficiencias en los estudios previos, faltó el análisis de conveniencia y no se aprobó la póliza de garantía de cumplimiento antes de la ejecución del contrato.

Sin embargo, el expersonero Manuel Torres tenía engavetado el informe, pese a que en noviembre del 2010, el contrato aún no se ejecutaba y el exsecretario Flórez andaba todavía firmando un Acta de reconocimiento de mayor cantidad de obra por cerca de $60 millones para terminar las obras.

Pero si hay un hecho que sorprendió en Roma, es la manera como actuaba el círculo de amigos y familiares del exalcalde Ospina, pensando siempre en amasar fortuna, como lo narró un excontratista sumado a este ejército de gladiadores.

Ese contratista es Orlando ‘Batato’ Castro, exfutbolista del Santa Fe y dueño de la firma B&T Trading, la que realizó la polémica importación de la pantalla del Estadio Pascual Guerrero y quien estuvo en otros negocios con la Alcaldía.

Entre ellos un proyecto habitacional a bajos precios y con buenas características técnicas que se frustró porque el empresario no elevó los precios para ‘untarles’ la mano, entre otros, a Juan Diego Florez, entonces secretario de Vivienda, y a Fernando Chaves, conocido como ‘Chamo’ y quien es primo del exalcalde Ospina.

No obstante, 50 de esas casas ya habían llegado a Buenaventura en julio del 2009 y fueron depositadas en la bodega La Nubia, en Janchito, mientras el empresario se iba a la quiebra porque había hipotecado hasta su casa para sacar adelante este proyecto. (Lea aquí el relato completo del ‘Batato’ Castro para Espartaco sobre la historia de mentiras, soborno y amenazas que hay detrás del frustrado proyecto de vivienda con Las Casas Chinas y todos los funcionarios implicados).

Hoy, desde el exilio, ‘Batato’ Castro se ha valido de su cuenta en twitter para manifestar parte de todas las verdades que conoce y que asegura que muy pronto conocerán en detalle los caleños. (https://target=”_blank”twitter.com/batatocastro)

Mientras eso ocurre, la ecuación que hacen los dioses en Roma es que fueron cuatro años de alcaldía de Jorge Iván Ospina y que, aunque nunca fue un secreto que los contratistas debían pagar ‘peaje’ o ‘ají’ para trabajar con la administración, muy seguramente todos sus compañeros de gabinete se retiraron a sus cuartos de invierno con muchos ceros en sus cuentas de banco.

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De acuerdo con Wikipedia, “el pseudoperiodismo es un tipo de periodismo sensacionalista que suele sacar a la luz informaciones pseudocientíficas (falsas), que no están contrastadas, verificadas, ni validadas, pero que persigue el reconocimiento, la respetabilidad y ser considerado como labor periodística o investigadora de calidad y vanguardia”.

De inmediato me vino a la mente un personaje que encaja perfectamente en esta descripción: el locutor y director de un dial en Cali llamado Humberto Pava Camelo, de quien consideran en Roma que viene explotando las ondas hertzianas en detrimento de lo que es la esencia del periodismo: informar.

En el Olimpo aseguran que en el espacio que administra el señor la labor periodística no es un asunto de verdad, de una buena redacción y del uso correcto del español, sino que es un arremedo de periodismo sustentado en la buena aplicabilidad de las matemáticas.

Al vaivén de los números, en el dial donde habla el citado locutor, quien fue condenado durante el Proceso 8.000 (narcopolítica), la ideología no existe, la ética se negocia como en los mercados de Roma y la línea editorial se ajusta con habilidad camaleonesca a los ceros que contenga determinado cheque.

Es bueno todo aquel que aporte económicamente a su causa personal y malo el que sea el enemigo político del aportante. De ahí que en la campaña por la Gobernación del Valle haya enfilado sus más ácidos y acomodados comentarios en contra del exsenador Ubeimar Delgado, a quien ha calificado de ignorante, de no tener estudio, de no estar preparado para  gobernar el departamento y de haber engañado a todo un país porque no es profesional.

Sin embargo, esos dioses que han caído en el vicio del Google y del Youtube, encontraron la otra percepción que tenía este locutor del exsenador Delgado hace sólo unos meses, cuando su opinión no había sido permeada por prebendas y ofrecimientos…

Pero este no es el único caso. Esa misma habilidad ‘voltearepista’ la demostró durante el juicio disciplinario contra el exgobernador del Valle Juan Carlos Abadía, a quien fue el propio Humberto Pava quien denunció por participación en política y por haber llevado a varios alcaldes a una reunión para pedir el apoyo en la consulta conservadora para el exministro  Andrés Felipe Arias.

Sin embargo, y luego de varias reuniones de Humberto Pava con el exmandatario, durante el juicio salió el locutor, y me perdonan los locutores si los ofendo, a decir que todo lo que emitió Noticias Uno fue falso y que el noticiero lo tergiversó.

Pues Noticias Uno no se tragó el sapo y puso las dos versiones para demostrar la falta de seriedad del señor Humberto Pava…

finalmente los doce Dioses del Olimpo coinciden en que lo más grave no es que este locutor sin titulo se haya dedicado a desinformar a su reducida audiencia; precisamente por lo reducida, sino que sus favores políticos los cobre con el manejo de algunas dependencias.

Tal es el caso de Telepacífico, la cuota que exigió al exgobernador Héctor Fabio Useche para desplegar toda la campaña sucia en contra de sus rivales y que terminaron entregándole a comienzos de este año.

Hoy, lamentablemente, el que fue el orgullo de los vallecaucanos y el más  floreciente canal regional en el país, lo maneja Humberto Pava como una tienda de barrio y el esfuerzo de 19 años de personas que se consagraron a este proyecto, le tomó sólo un par de meses en destruirlo.

Incluso, ya el gerente que le puso al canal tiene una investigación disciplinaria por participación en Política y otra penal por injuria y calumnia. Más enredado que los mandatarios que apoyó Pava en los últimos años en Cali y el Valle.

Oriat, arrojado a los leones por haber hecho fiesta en Tracia con dineros de los acaudalados, aseguró que Pava puede hacer lo mismo con la plata de los políticos, que allá ellos si se dejan meter el embuchado, pero que hay que seguir de cerca lo que disponga con lo público.

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Normalmente, todo aquel que le da por aparecer de la noche a la mañana dictando cátedra de ética, enseñando valores y hablando de lo que deben ser las buenas costumbres, termina develando su pasado de ‘cero en conducta’.

Ejemplos abundan, pero el más cercano y reciente es el del secretario de Tránsito de Cali, Alberto Hadad Lemos, quien ‘trapeó el piso’ con el periodista Óscar López, su compañero en el Gabinete del Alcalde Rodrigo Guerrero, a quien sorprendieron sus guardas conduciendo en estado de alicoramiento. Pero como decíamos en Roma, “los ojos no ven sino pa’ afuera”.

La multa impuesta a López y el traslado de su vehículo a los patios habría sido un hecho digno de elogios a las autoridades locales, de no ser porque el mismísimo Hadad, en un acto bien calculado, madrugó a llamar a los medios de comunicación dentro y fuera de la ciudad para que ‘boletearan’ al comunicador, ofreciendo el video grabado por los guardas y entregándose él como ‘ñapa’ para salir públicamente a hacer la denuncia.

Por todos los medios apareció Hadad repitiendo que la actitud del periodista “es inaceptable, es una conducta que rechazo. A nadie se le va a pasar un mal comportamiento, a nadie, por mas amigo que se crea”. Con esas palabras el Secretario de Tránsito logró engañar hasta a Julio Sánchez, quien ignorando el pasado de Hadad, hizo el oso en La W Radio asegurando que funcionarios como Hadad son los que necesita este país “porque no tienen cola”, pero nada más lejano a la realidad.

Las fuentes divinas se dieron un paseo este fin de semana por los estrados judiciales en Chile y Perú y encontraron que la falta que cometió Óscar López al conducir embriagado es una ‘Bobadita’ comparada con las denuncias en las que aparece el nombre del señor Alberto Hadad Lemos.

Primero, el honorabilísimo Hadad figura en una de las principales investigaciones que hizo la revista peruana Caretas sobre el cúmulo de irregularidades que hubo en la licitación del Sistema de Corredores Segregados de Alta Capacidad de Lima (Cosac), que superaba los US$100 millones y las manipulaciones que hubo para favorecer, entre otras, a la firma Express del Futuro, en la que Hadad figuraba como representante legal.

El portal viasexpressperu denunció que Hadad figura “entre los funcionarios públicos y empresarios que trafican con información privilegiada en perjuicio de la libre competencia en Perú” y que asistía a reuniones “para la manipulación de la licitación” del Sistema de Corredores de Lima “en favor del grupo de empresas Express del Futuro, de la que él era representante.

El mismo portal detalla que Hadad fue una de las personas que estructuró el financiamiento con el banco HSBC de una flota de buses para el sistema de transporte masivo en Santiago de Chile, que operan en conjunto Alsacia S.A, cuyo gerente Gibrán Archa enfrenta varias acusaciones por corrupción en Chile, y Express de Santiago Uno S.A, que gerenció el mismísimo Hadad.

Al frente de esta última empresa el trasegar de Alberto Hadad tampoco ha sido de mostrar. El 19 de diciembre del 2008 la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile, mediante la Resolución exenta 721,  le impuso una multa al hoy Secretario de Transporte de Cali cuando actuaba como gerente general de la empresa Express de Santiago Uno S.A. por ocultar información sobre los accionistas de esa compañía, falta considerada grave en una sociedad anónima.

En el Ministerio de Salud de Chile también figura el expediente N0. 2099/09/prsl, a través del cual se sancionó la empresa que dirigía Hadad porque una visita de la autoridad sanitaria concluyó que los terminales que él gerenciaba no cumplían con las condiciones mínimas de salubridad ni seguridad laboral por lo que la empresa debió cancelar una multa de cerca de dos mil dólares.

El 2010 no fue mejor para Hadad. El 18 de agosto de ese año fueron sus mismos trabajadores en Express Santiago Uno S.A., los que acudieron ante el Juzgado Segundo Laboral de Santiago de Chile para denunciar la empresa por maltrato “con una campaña del terror” con la que presionaban a los conductores a trabajar más de las 4 horas que autoriza la ley austral, “bajo amenaza de despido” y con comunicados que señalaban que “el que no está de acuerdo que se vaya a trabajar a otro lado”.

Además se denunció maltrato verbal, “discriminación” y que la empresa “provoca gran stress laboral existiendo compañeros tratados psiquiátricamente”. Esto les costó otra multa por cerca de diez mil dólares “por vulnerar la dignidad, libertad e integridad psíquica” de los trabajadores.

Así las cosas, no creen en Roma que la actitud que demostró esta semana de Alberto Hadad Lemos al frente de la Secretaría de Tránsito obedezca a un simple gesto de buena autoridad. Están seguros en el Olimpo que el señor ya arrancó su campaña por la Alcaldía de Cali para el 2016 y en ese propósito se va a llevar en los cachos, incluso, a sus propios compañeros de la Alcaldía, como lo acaba de hacer con Óscar López.

Viendo a Hadad vuelve a mi mente el emperador Cómodo, que  ingresó en una celda para visitar al gladiador Máximo, antiguo general de las legiones romanas, y tras un fuerte abrazo le clavó una daga en su espalda.

La Real Academia Española define como fariseos “al hombre hipócrita, el que afecta una piedad que no tiene”, y retomamos entonces el título de este blog:  Es Alberto Hadad ¿el impoluto o el fariseo? Ya vimos que la primera respuesta no se ajusta a sus actuaciones, así que me inclino por la B.

POSTDATA: El Paso de Alberto Hadad por la Gerencia de las Empresas Municipales de Cali, Emcali, tampoco fue muy productivo. Hadad era el gerente cuando el Gobierno Nacional intervino la empresa de los caleños.

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Viendo la marcha del pasado 1 de mayo en Cali, donde amigos y seguidores del senador Alexánder López gritaban y clamaban por el respeto a los derechos sindicales, y condenaban el asesinato reciente del líder de los corteros de caña Daniel Aguire, se me vino a la memoria un caso que del que me habían hablado algunos dioses romanos y al que no le presté mayor atención por considerarlo descabellado.

Se trata del asesinato del sindicalista Carlos Alberto Chicaiza Betancourt, quien fue ultimado en abril del 2004 en el llamado terminalito de Cali, en la salida hacia Palmira, y del cual el testigo estrella de la Fiscalía (Jimmy Camacho) responsabiliza a Luis Alberto Muñoz, como autor material del hecho, y al hoy senador del Polo Democrático Alexánder López, como la persona que ordenó el homicidio.

Ocho años después de que fue asesinado el defensor de derechos humanos, quien perteneció a la Junta Directiva del Sintraemsirva y a la CUT Valle, me embargó la curiosidad por saber en qué había terminado la investigación y el proceso penal, y encontré que el caso está a punto de ser fallado.

Pero en una de esas perlas que tiene la justicia en Colombia, resultó que la declaración que entregó el testigo estrella de la Fiscalía, quien relacionó al presunto asesino con una agencia de cobro del barrio San Luisito, del oriente de Cali, sirvió para armar todo el caso con el que el acusado seguramente será condenado en los próximos días, pero nuestros jueces y fiscales no le creyeron ni una sola palabra de lo que el mismo testigo dijo contra el senador Alexánder López.

Razón tiene la abogada defensora al preguntarse, en un documento enviado el pasado 3 de noviembre al doctor Paulo César García, fiscal 82 Delegado ante los jueces penales del Circuito Especializado, ¿si todo lo relatado por Jimmy Alberto Camacho es cierto… que espera la Fiscalía para capturar, como lo hizo con mi cliente, al senador Alexánder López Maya, indagarlo, y dictarle medida de aseguramiento? Como ha ocurrido con Luis Alberto Muñoz.

No conciben en Roma que el senador López Maya, del Polo Democrático, a quien nunca le han pedidio siquiera que dé su versión para desvirtuar las acusaciones, esté vinculado con este hecho. Pero tampoco creen que haya mucho de justicia en que el ‘testigo mentiroso’ en el caso López Maya, sea la fuente fidedigna para condenar a una persona muchísima menos poderosa que el senador.

Mucha similitud hay entre caso y el cohecho por el que fue condenada la señora Yidis Medina por aceptar dinero para votar en favor de la reelección del presidente Álvaro Uribe, sin que apareciera nunca la persona que le pagó. A propósito, muchísimo criticaron esta situación los senadores del Polo Democrático, entre ellos el mismo Alexánder López.

Mientras tanto una humilde familia, que vendió lo que tenía para defender al acusado y fue robada por un abogado, pide que el senador López aparezca y reitere que es falso lo dicho por el testigo, como ya lo ha dado por sentado la justicia, y se abra una luz de esperanza para recobrar su liberta. ¡O todos en la cama, o todos en el suelo!

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No saben en Roma si es más preocupante el descaro de algunos dirigentes políticos, a quienes ya no les importa cometer sus fechorías frente a todo el mundo, o si es peor la indiferencia de los caleños y vallecaucanos que observan impávidos lo que ocurre en sus narices.

El ejemplo más reciente de ello es la forma como supuestamente ‘ganó’ el concurso para Gerente de la ESE Suroriente de Cali la señora Alexandra Córdoba. El primer dedo en la boca que les metieron a los caleños fue la noticia de que la entidad a la que le adjudicaron el contrato de selección y evaluación de los candidatos fue a la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño, de Pasto.

Este instituto de poco pelo, con cero experiencia, resulta que superó en el mano a mano a la encopetada Universidad del Valle, a la especializada Escuela Superior de Administración Pública (Esap) y a la presumida Universidad Santiago de Cali. Un hecho vergonzoso para la reputación de la educación en la región.

Lo que se vino en adelante es un irrespeto a la ciudad y a sus instituciones. Al concurso de gerente se presentaron 28 personas y con un novedoso sistema de calificación, importado desde Pasto, los más firmes rivales de Alexandra Córdoba (candidata de la senadora Dilian Francisca Toro), fueron eliminados en primera ronda.

La interventora del contrato 1.6.1.2.022.2012, la doctora Lucero Martínez, luego de varias semanas en las que la corporación pastusa le negó el acceso a la información, por lo que pidió acompañamiento de la Personería, encontró que en el estudio de la hoja de vida, la ganadora del concurso, Alexándra Córdoba, fue calificada con 18 puntos sobre 20, cuando en realidad obtuvo 12. Que el doctor Luis Edilberto Blandón fue inadmitido porque sólo obtuvo 9 puntos, cuando alcanzó 18 y que el doctor Héctor Fabio Cortés (actual gerente de la ESE) lo rechazaron porque apenas llegó a 8 puntos, cuando su examen arroja 18.

Este es el documento ilegible que entregó Alexandra Córdoba para certificar su experiencia laboral y por el cual los clarividentes del comité evaluador le dieron el puntaje máximo (5 puntos).


Incluso, los clarividentes de la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño le dieron el puntaje máximo a la señora Córdoba (5 puntos) por la hoja de vida, cuando lo que presentó fue un manchón en una hoja tamaño carta que es imposible de leer. (Ver documento al lado)

Lo que ocultaba el papel era que la señora tampoco cumplía con los dos años mínimos de experiencia que exige la norma y que, según la Resolución 165 del 2004, se debió eliminar la hoja de vida de la recomendada por la senadora Dilian Francisca e inhabilitarla para presentar el examen de conocimientos.

No obstante , la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño se negó contra viento y marea a sacar a Córdoba del concurso, aunque accedió el 21 de marzo a las 9:00 de la noche a llamar a los candidatos que maliciosamente dejaron por fuera para que madrugaran al siguiente día, a las 7:00 de la mañana, a presentar el exámen de conocimientos.

Pese a todo, el puntaje más alto lo logró el doctor Héctor Fabio Cortés, ex secretario de Salud de Cali, pero reapareció el sistema pastuso de calificación y puso en primer lugar a Alexandra Córdoba, la bendecida por la senadora que maneja la salud en el Valle.

Lo curioso es que la interventora del contrato presentó ocho informes relatando las irregularidades y aún así el señor Tito Jaime Colunge Benavides, representante legal de la Corporación Universitaria, en una actitud maliciosa y con total desfachatez, escribió en el documento final que: “no se presentaron reclamaciones dentro de los términos, quedando en firme el resultado de las pruebas presentadas, contenidas en el Acta N0. RSSO-006-12”.

No contenta la interventora, fue a presentar la queja ante la procuradora provincial, Lorena Ivette Mendoza, a quien notificó de los hechos, sin sospechar siquiera que la exgerente de Telepacífico, quien fuera cuota de Juan Carlos Abadía, hoy integra el grueso músculo de la intocable senadora Dilian. En resumen, se hizo la de la vista gorda.

Quisiera pensar que el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, no se enteró nunca de lo ocurrido, aunque la interventora lo notificó (2) de los hechos, porque su secretario de Salud, Diego Germán Calero, y su delegado en la Junta Directiva, Ignacio A. Concha, si están metidos hasta las tuétanos en este horrendo engaño, y todo el tiempo desestimaron las pruebas halladas.

Por fortuna el juez Sexto Civil Municipal de Cali, Mauricio Garcés, aceptó una tutela del doctor Héctor Fabio Cortés y le pidió al alcalde Guerrero, mediante el acto interlocutorio Número 1427 abstenerse de dictar el acta de nombramiento de la señora Alexandra Córdoba hasta que no se resuelvan todas las irregularidades halladas.

Ojalá el juez Garcés, de quien tienen muy buenas referencias en Roma, le ponga freno a esta farza y que los órganos superiores revisen la actitud de la procuradora provincial, Lorena Ivette Mendoza, y los representantes de la Administración Municipal porque, al menos en este caso, están demostrando que Cali sigue al garete.

Preocupa de sobre manera que la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño, que no pudo ganar el contrato de selección ni en Pasto, fue la que eligió a los gerentes en casi todo el departamento. Y si este es el desayuno, no quiero saber lo que fue la comida.

Post Data: Otra prima de la senadora Dilian Francisca, la señora Miyerlandi Torres, ganó el concurso para Gerente de la ESE Centro con el puntaje más alto del país. Las eminencias en la salud están en Boyacá y obtuvieron un máximo de 82 puntos sobre 100. La prima de la senadora hizo historia al sacar 92 puntos.


No tienen ninguna duda en Roma que para las últimas administraciones de Cali y el Valle del Cauca ha sido más importante contar con una buena nómina paralela de periodistas que seleccionar un buen gabinete y un calificado equipo de gobierno.

Eso explica porqué dos de las administraciones más corruptas para la ciudad y el departamento en los últimos años (la de Jorge Iván Ospina y la de Juan Carlos Abadía, respectivamente), terminaron sus mandatos con una imagen positiva por encima del 70%.

Lo absurdo es que Abadía hizo fiestas con la plata de la Industria de Licores del Valle, volvió agua los recursos de Acuavalle y si no es porque lo separan del cargo habría empeñado el departamento.

Ospina, por su parte, le anotó una goleada a los caleños con la remodelación del Estadio Pascual Guerrero, y por obras que le dijeron al Concejo de Cali que costaban $26.000 millones se terminarán pagando $110.000 millones; cuando el estadio del Deportivo Cali haciéndolo nuevo sale por $70.000 millones y el de San Lorenzo de Almagro costó cerca de $50.000 millones.

También aprovechó Ospina que los caleños estaban en fuera de lugar para entregar a dedo, por medio de convenios interadministrativos (medida legal para torcerle el pescuezo a la Ley 80 de contratación), cerca de $700.000 millones en contratos. Y ni qué decir de los millones que se comieron los Guardas Cívicos, con los que se dedicó a pagar favores y repartirles puestos a sus líderes ‘prepago’.

Estas, y muchas otras triquiñuelas, se pueden ocultar, como lo hizo Jorge Iván Ospina con una nómina paralela de 30 periodistas de diferentes medios a los que les pagaba bajo cuerda a través de las distintas secretarías por supuestos trabajos que jamás se realizaron.

Lo propio hizo Abadía, que a través de las dependencias e institutos descentralizados tercerizaba pagos a comunicadores y directores de algunos medios de radio, prensa y televisión, quienes se dedicaron en sus 30 meses de mandato a cuidarle la espalda y a elogiar cada una de sus acciones.

No en vano salió el dueño de Radio Súper Cali, Humberto Pava Camelo, quien estuvo preso en el Proceso 8.000, en una férrea defensa del gobernador Héctor Fabio Useche cuando iba a ser suspendido por la Contraloría.

En esa actitud desfasada, justificando lo que le dan y pavoneándose para que Useche lo viera, agredió verbalmente a una colega suya periodista e incitó a que la atacaran otros que como él, se mostraban como grandes defensores del Mandatario a la espera de un puesto o un contrato.

La diferencia es que el señor Pava Camelo, graduado en presionar gobernantes desde su micrófono, no pidió un puestico sino que le exigió al gobernador Useche $200 millones mensuales en pauta para su emisora (que ocupa últimos lugares en sintonía, según el último Estudio General de Medios, EGM), además de cargos en la Gobernación y una secretaría. Finalmente, lo cuadraron entregándole el manejo del Telepacífico, con la condición de que no pusiera a su esposa como Directora del ‘Canal de Nuestra Gente’.

Así mismo han circulado por la internet los listados de periodistas a los que se han contratado por millonarias sumas en el Concejo de Cali para que no hablen mal de la corporación.

Triste papel el que han jugado algunos en este juego macabro en el que siempre terminan pagando los platos rotos los ciudadanos de bien, aquellos que andan por fuera del ‘carrusel’.

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