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Por más que nos hemos devanado los sesos en Roma, no logramos encontrar un solo municipio del Valle del Cauca que haya sido tan victimizado por un partido político como Palmira, utilizado entre el 2008 y el 2011 como laboratorio de ensayo de las estrategias más perversas para trasladar los recursos públicos a un proyecto electoral.Palmira

Aunque algunos gladiadores como Crixo y Varro no daban fe a que un solo municipio pudiera servir como chequera para que el Partido de la U se erigiera como la principal colectividad del departamento, el alcalde de la época, Raúl Alfredo Arboleda, les demostró que el pueblo no solo da para sostenerse en el poder, hoy con José Ritter López, sino que sus recursos alcanzaron para ganar muchas otras alcaldías, varias curules en el Congreso de la República y consolidar su partido como el más fuerte del Valle del Cauca.

La estrategia, como la desentrañó el Olimpo, era sencilla; otorgarles contratos millonarios, sobre todo en la Secretaría Jurídica del Municipio, a los candidatos a alcaldías de la U que se quemaron en las elecciones regionales del 2007. Lo que se esperaba de ellos, a cambio de disfrutar del jugoso erario de los palmiranos, era que sumaran a la lista al Congreso del mencionado partido político.

Entonces Benjamín Hilera Rentería, que resultó quemado en el 2007 en su intento por llegar a la Alcaldía de Sevilla con el aval del PIN, recibió en Palmira el contrato PSAG-247-2008 por $10 millones y el MP 3 2009 por $24 millones para asesorías jurídicas. En el 2011 volvió y lo intentó y resultó quemado de nuevo. Los mismos beneficios los obtuvo James Guarín Vásquez, quien fracasó en el intento por ser el alcalde de San Pedro y como premio de consolación le entregaron los contratos OAJPSP-152-2008 por un valor de $15 millones y el contrato MP 18 2009 por $16,2 millones para las mismas asesorías jurídicas en la Villa de las Palmas. Guarín volvió a ser apoyado por el partido y en el 2011 ganó la Alcaldía de San Pedro y poco después fue destituido.

Otro quemado que cayó bien parado en Palmira fue el candidato a la Alcaldía de Guacarí en el 2007, Jorge Enrique Sánchez Cerón, quien recibió el contrato MP 16 2009 por $16,2 millones para hacer “apoyo logístico a la Secretaría Jurídica” del Municipio.  Con una buena inyección económica volvió a aspirar en el 2011 y por fin lo logró. Tras su fracaso en la búsqueda de la Alcaldía de Trujillo, Américo Alfonso Sanclemente recibió el contrato MP 54 2008, que investiga la Contraloría actual de Palmira. Incluso, Luis Mario Castro no pudo llegar al Concejo de su municipio y en mayo del 2008 recibió un contrato por $20 millones.

Pero como Palmira llegó a tener catorce asesores externos y eso en una eventual auditoría de un contralor que no fuera de bolsillo iba salir a la luz pública, entonces otros de los quemados de la U encontraron nido en otros municipios que ganó el partido. Caso Harold Durán Correa, que perdió la Alcaldía de Bugalagrande, pero como ganaron en Andalucía, lo pusieron al frente del Hospital; Rafael Pérez Manquillo, perdió en el 2011 en Dagua y lo pusieron de Jefe de Control Interno de Acuavalle; Carmen Tulia Carmona no logró elegirse en Ansermanuevo en el 2011 y la mandaron como Jefe Jurídica en Cartago, o Alberto Enrique Romero que no logró la Alcaldía de Yumbo en el 2007, pero sí un contrato con el Dagma en Cali.

Con esa lluvia de votos amarrados con contratos auspiciados por la generosa, derrochadora  y adormecida ciudadanía palmirana, los resultados no podían ser inferiores a los obtenidos en las elecciones legislativas del 2010 y las regionales del 2011: nueve alcaldías, una senadora (Dilian Francisca Toro), tres representantes a la Cámara (Jairo Ortega Sambony, Adolfo León Rengifo y Roosevelt Rodríguez) y más de cien concejales.

Varro cree que los políticos quemados no existen y que tras cada elección, los quemados son pueblos enteros que deben solventar los gastos de campaña de los ganadores y mantener mediante contratos a los perdedores de los municipios vecinos, aunque en la gran mayoría de los casos no se presentan sino a cobrar.

Crixo me ha pedido que recuerde que el nombre de Palmira está ligado al saqueo. Ya otra pequeña ciudad siria con el mismo nombre, conocida no como la Villa de las Palmas sino como la Ciudad de los Árboles de Dátiles, fue saqueada y arrasada en el año 273, luego de que fue libertada por el Imperio Romano. Justo donde hoy se levanta la aguerrida ciudad de Homs.

La diferencia es que Palmira, la ciudad siria, estuvo en pie por siglos y tardó más de 200 años su destrucción. En la otra Palmira, la colombiana, bastaron cuatro años de una mala alcaldía para quedar, administrativamente, como las ruinas de Machu Pichu.