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Stalin Ortiz y Bartolo Valencia cuando andaban en campaña por la Alcaldía de Buenaventura.

Stalin Ortiz y Bartolo Valencia cuando andaban en campaña por la Alcaldía de Buenaventura.

Los detalles que conoció el Olimpo, un año después de la muerte del concejal de Buenaventura Stalin Ortiz y todo el tinglado que habría alrededor de su muerte, son solo comparables con el fatídico primer triunvirato que tiñó el Senado  de Roma con la sangre del general Julio César, en el año 50 A.C.

Para entonces Julio César formaba junto a Pompeyo y Craso una gran alianza política que les permitió gobernar en Roma; pero el poder corrompe y sus antiguos copartidarios urdieron un complot para eliminarlo.

En Roma creen que la historia es cíclica y que los hechos se repiten cada cierto tiempo. Y al menos el caso en Buenaventura les da la razón. Aquí el triunvirato lo integraban, además de Stalin Ortiz, el alcalde Bartolo Valencia y el concejal Hernán Sinisterra, hoy candidato a la Cámara de Representantes por el Valle del Cauca, todos liberales.

Los tres, de la mano, recorrieron en el 2011 cada rincón del principal puerto de Colombia y derrotaron la entonces infranqueable maquinaria política del exsenador Juan Carlos Martínez.

La manzana de la discordia, según los documentos hallados en la carpeta del asesinado concejal Stalin, fue el manejo de la ESE Luis Ablanque de la Plata, un hospital con un presupuesto anual de más de $40.000 millones y que el alcalde Bartolo le entregó como cuota burocrática al desaparecido concejal.

Pronto el Gerente, con el respaldo de Stalin, contrarió al Alcalde y empezó a revisar la contratación e idoneidad del personal. La sorpresa, dicen los documentos que tenía Stalin en su poder, es que se encontró en la nómina del hospital a cuatro hijos del concejal Sinisterra, algunos que cobraban sin ir a trabajar, y a su compañera sentimental, Clara Rosa Grueso Bonilla, que sin el mínimo perfil, el mismo día se contrató para un cargo y horas después fue ascendida  a gerente de Talento Humano.

Pronto se desató la guerra entre liberales y con amenazas de muerte a bordo. El mismo Stalin denunció ante la Procuraduría de Buenaventura la falta disciplinara en la que habría incurrido Sinisterra al tener a toda su familia laborando en la ESE y estaba dispuesto a hacerlo ante otros organismos serios en Bogotá, pero antes que iniciar una investigación, la titular del Ministerio Público en el puerto, funcionaria de bolsillo del alcalde Bartolo, le filtró la denuncia a los implicados.

Stalin entendió entonces, tal como lo pronunció Julio César durante el cruce de Rubicón, “Alea iacta est” (la suerte está echada). En sus manos estaba el futuro político del exconcejal Sinisterra, que para entonces ya tenía claro que renunciaría al Concejo para aspirar a la Cámara de Representantes y que el éxito de su campaña dependía de que lograran recuperar el control, los cargos y el presupuesto del hospital.

El candidato a la Cámara por el Valle Hernán Sinisterra con el máximo jefe del liberalismo Simón Gaviria.

El candidato a la Cámara por el Valle Hernán Sinisterra con el máximo jefe del liberalismo Simón Gaviria.

Tanto Stalin como el general Julio César creyeron que aún era posible la tregua antes de ser asesinados. El 28 de enero del 2013, el exconcejal de Buenaventura viajó a Cali para reunirse con el también senador liberal Édinson Delgado y el alcalde Bartolo para limar asperezas, pero ese mismo día fue asesinado en una de las calles de la capital del Valle.

En el Olimpo no creen que hayan sido los exsocios políticos de Stalin quienes lo mandaran a matar, pero sí creen que quien lo hizo les quitó un enorme peso de encima. Además porque al gerente del hospital Luis Ablanque lo neutralizaron fácilmente con ayuda de la Procuraduría, la Fiscalía y algunos jueces en Buenaventura que se prestaron para llevarlo preso y recuperar así el dominio del hospital.

Es tan intimidante el poder de los liberales en Buenaventura, ese pequeño puerto que se supone es la puerta de entrada al progreso del país a través de los TLC, que el abogado que envió la firma de Jaime Lombana para que representara legalmente al exgerente Víctor Manuel Meneses, renunció unos días después porque temía por su vida.

Postdata: Las presiones contra el exgerente del hospital Luis Ablanque de la Plata quedaron plasmadas en una grabación en la que el candidato a la Cámara Hernán Sinisterra le reclama por haber sacado a su familia de la nómina; grabación que está en manos de los organismos de investigación y que hasta el momento duerme el sueño de los justos.

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Esta imagen de la falsa pediatra fue tomada en una de las brigadas médicas en el Cauca.

Esta imagen de la falsa pediatra fue tomada en una de las brigadas médicas en el Cauca.

No son pocos los casos que registramos en la Roma Antigua sobre aguerridos ejércitos de gladiadores o las más preparadas guardias pretorianas que, pese a lo inviolable de sus escudos y a la forja de sus armas, sucumbieron a los encantos femeninos y fueron llevados lenta e inevitablemente a la derrota y el exterminio.

Abundan ejemplos como el de la hija de Tiberio, Agripina la Menor, que con mentiras, traición y sangre logró que su hijo Nerón derrocara a Británico, heredero en el trono del fallecido Claudio, y se convirtiera en el temible emperador romano.

Dos mil años después, los engañados fueron los militares de la Fuerza de Tarea Apolo, el grupo especial del Ejército en Cauca y Valle que ha propinado los principales golpes al Sexto Frente y a la Columna Móvil Gabriel Galvis de las Farc, quienes bajaron la guardia ante los supuestos atributos de María Camila Gallego Álvarez, una ‘asiliconada’ médico pediatra de 30 años de edad que llegó a la capital del Valle a mediados del 2012 cargada de historias dignas de nuestra mitología.

En la Base Militar Marco Fidel Suárez.

En la Base Militar Marco Fidel Suárez.

Primero, contó como en el 2007 fue secuestrada junto a su hermana gemela, quien habría sido asesinada en cautiverio, y como un año después murió su padre, un alto exoficial de la Policía, cuando pagaba una millonaria suma por su rescate.

También que se especializó en pediatría en una universidad de Israel y a su regreso a Medellín, en el 2011, encontró que una red criminal trataba de apropiarse de la fortuna de su familia y al enfrentarlos debió huir a Cali, donde entabló una fugaz relación con un patrullero de la Policía.

Pese a lo fantásticas que sonaban sus historias, a la Inteligencia Militar jamás se le ocurrió indagar quién era María Camila Gallego y pocos días después la mujer que decía ser egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín ya sobrevolaba en aviones y helicópteros militares los departamentos de Cauca y Valle realizando brigadas de salud con la infranqueable Fuerza de Tarea Apolo en resguardos indígenas y otras comunidades vulnerables.

Con un alto oficial en una brigada médica.

Con un alto oficial en una brigada médica.

También como pediatra, pero egresada de la Universidad Javeriana de Bogotá, fue contratada por una fundación médica en Miranda, Cauca, por recomendación directa de la Secretaría de Salud del municipio y de la encargada del Plan de intervenciones Colectivas de Salud Pública.

Aunque conocieron en Roma las felicitaciones que por escrito le hizo llegar el general Jorge Humberto Jerez Cuéllar, comandante de la Fuerza de Tarea Apolo, y el coronel Álvaro Moya Zapata, segundo comandante de la Brigada Móvil 17, a la doctora María Camila “por su invaluable labor”, en el Olimpo de los dioses se pudo comprobar que la señora no es médico ni pediatra, que jamás estuvo en Israel y que su nombre real es Yirley Katherine Gallego Álvarez.

Luego de hacer las consultas y enviar copias de los supuestos certificados a la pontificia y a la Javeriana, un gladiador sumado a esta causa comprobó que toda la documentación que entregó la supuesta pediatra era tan falsa como sus historias.

foto 2 falsa médica

Sin embargo, la hábil mujer, quien a comienzos de este año preparaba la documentación para crear su propia empresa, Salud Global IPS, con dineros prestados que luego hurtó, logró infiltrar la fuerza y sin el más mínimo obstáculo llegaba al dispensario de la Brigada de donde obtenía medicamentos y otros insumos para la atención de hombres, mujeres y niños en el norte del Cauca y el sur del Valle.

Lo grave de este asunto, dice Varro, un compañero inseparable en esas luchas que libramos en el Siglo I antes de Cristo, es que si el Ejército hubiera hecho un rastreo sencillo, se habría enterado que en la Fiscalía General cursa contra la falsa y peligrosa ‘pediatra’, identificada con la cédula 52.898.452, el proceso penal 760016000193201202732 por hurto agravado.

La falsa pediatra durante uno de los vuelos en las jornadas de salud

La falsa pediatra durante uno de los vuelos en las jornadas de salud

También la denuncia 065796108815201000236, realizada en mayo del 2010 en la Fiscalía de Puerto Berrio, Antioquia, por hurto y falsedad en documento privado, donde Yirley Katherine se hizo pasar como médico y al ser descubierta huyó con documentos y bienes del Fondo de Ganaderos de Antioquia; además de otro proceso por reclutamiento de menores para bandas delincuenciales en la Comuna 13 de Medellín, donde se sindica del asesinato de un drogadicto.

La última hazaña de esta mujer en Cali, quien formuló droga y tratamientos a decenas de niños sin tener la más mínima idea de lo que es la medicina, fue que huyó con un patrullero de la Policía hacia Barbosa, Santander, en una camioneta que le robaron a la mujer que le tendió la mano cuando llegó al barrio Ciudad Modelo y que fue encontrada en mayo pasado por la Policía Metropolitana de Medellín.

Crixo cree que todo este engaño fue posible gracias a las maravillas de la salud en Colombia que han encontrado que la cura para todos los males se resume en dos productos: Acetaminofén y Amoxicilina, que es lo que recetan todos los que son médicos y los que dicen serlo y al final no son.

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Por más que nos hemos devanado los sesos en Roma, no logramos encontrar un solo municipio del Valle del Cauca que haya sido tan victimizado por un partido político como Palmira, utilizado entre el 2008 y el 2011 como laboratorio de ensayo de las estrategias más perversas para trasladar los recursos públicos a un proyecto electoral.Palmira

Aunque algunos gladiadores como Crixo y Varro no daban fe a que un solo municipio pudiera servir como chequera para que el Partido de la U se erigiera como la principal colectividad del departamento, el alcalde de la época, Raúl Alfredo Arboleda, les demostró que el pueblo no solo da para sostenerse en el poder, hoy con José Ritter López, sino que sus recursos alcanzaron para ganar muchas otras alcaldías, varias curules en el Congreso de la República y consolidar su partido como el más fuerte del Valle del Cauca.

La estrategia, como la desentrañó el Olimpo, era sencilla; otorgarles contratos millonarios, sobre todo en la Secretaría Jurídica del Municipio, a los candidatos a alcaldías de la U que se quemaron en las elecciones regionales del 2007. Lo que se esperaba de ellos, a cambio de disfrutar del jugoso erario de los palmiranos, era que sumaran a la lista al Congreso del mencionado partido político.

Entonces Benjamín Hilera Rentería, que resultó quemado en el 2007 en su intento por llegar a la Alcaldía de Sevilla con el aval del PIN, recibió en Palmira el contrato PSAG-247-2008 por $10 millones y el MP 3 2009 por $24 millones para asesorías jurídicas. En el 2011 volvió y lo intentó y resultó quemado de nuevo. Los mismos beneficios los obtuvo James Guarín Vásquez, quien fracasó en el intento por ser el alcalde de San Pedro y como premio de consolación le entregaron los contratos OAJPSP-152-2008 por un valor de $15 millones y el contrato MP 18 2009 por $16,2 millones para las mismas asesorías jurídicas en la Villa de las Palmas. Guarín volvió a ser apoyado por el partido y en el 2011 ganó la Alcaldía de San Pedro y poco después fue destituido.

Otro quemado que cayó bien parado en Palmira fue el candidato a la Alcaldía de Guacarí en el 2007, Jorge Enrique Sánchez Cerón, quien recibió el contrato MP 16 2009 por $16,2 millones para hacer “apoyo logístico a la Secretaría Jurídica” del Municipio.  Con una buena inyección económica volvió a aspirar en el 2011 y por fin lo logró. Tras su fracaso en la búsqueda de la Alcaldía de Trujillo, Américo Alfonso Sanclemente recibió el contrato MP 54 2008, que investiga la Contraloría actual de Palmira. Incluso, Luis Mario Castro no pudo llegar al Concejo de su municipio y en mayo del 2008 recibió un contrato por $20 millones.

Pero como Palmira llegó a tener catorce asesores externos y eso en una eventual auditoría de un contralor que no fuera de bolsillo iba salir a la luz pública, entonces otros de los quemados de la U encontraron nido en otros municipios que ganó el partido. Caso Harold Durán Correa, que perdió la Alcaldía de Bugalagrande, pero como ganaron en Andalucía, lo pusieron al frente del Hospital; Rafael Pérez Manquillo, perdió en el 2011 en Dagua y lo pusieron de Jefe de Control Interno de Acuavalle; Carmen Tulia Carmona no logró elegirse en Ansermanuevo en el 2011 y la mandaron como Jefe Jurídica en Cartago, o Alberto Enrique Romero que no logró la Alcaldía de Yumbo en el 2007, pero sí un contrato con el Dagma en Cali.

Con esa lluvia de votos amarrados con contratos auspiciados por la generosa, derrochadora  y adormecida ciudadanía palmirana, los resultados no podían ser inferiores a los obtenidos en las elecciones legislativas del 2010 y las regionales del 2011: nueve alcaldías, una senadora (Dilian Francisca Toro), tres representantes a la Cámara (Jairo Ortega Sambony, Adolfo León Rengifo y Roosevelt Rodríguez) y más de cien concejales.

Varro cree que los políticos quemados no existen y que tras cada elección, los quemados son pueblos enteros que deben solventar los gastos de campaña de los ganadores y mantener mediante contratos a los perdedores de los municipios vecinos, aunque en la gran mayoría de los casos no se presentan sino a cobrar.

Crixo me ha pedido que recuerde que el nombre de Palmira está ligado al saqueo. Ya otra pequeña ciudad siria con el mismo nombre, conocida no como la Villa de las Palmas sino como la Ciudad de los Árboles de Dátiles, fue saqueada y arrasada en el año 273, luego de que fue libertada por el Imperio Romano. Justo donde hoy se levanta la aguerrida ciudad de Homs.

La diferencia es que Palmira, la ciudad siria, estuvo en pie por siglos y tardó más de 200 años su destrucción. En la otra Palmira, la colombiana, bastaron cuatro años de una mala alcaldía para quedar, administrativamente, como las ruinas de Machu Pichu.


Remodelar el Estadio Pascual Guerrero de Cali costaría $25.000 millones; ya va por $110.000 millones y aún falta plata. mandarlo a hacer nuevo habría salido más barato.

Remodelar el Estadio Pascual Guerrero de Cali costaría $25.000 millones; ya va por $110.000 millones y aún falta plata. Habría sido más barato mandarlo a hacer totalmente nuevo.

Más allá del orgullo que puedan sentir los caleños por tener un estadio de fútbol presentable, en Roma creen que en la memoria histórica de la ciudad quedará el nuevo Pascual Guerrero como uno de los más grandes monumentos modernos a la corrupción en Colombia.

Siguen pasando los meses y persiste ese silencio cómplice de la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría que, por alguna razón, se niegan a saber por qué si las obras del Estadio Pascual Guerrero costaban $26.800 millones, ya lleva invertidos más de $110.000 millones y aún falta dinero para terminarlo. 

Lo curioso, paradójico o absurdo, como cada quien prefiera llamarlo,  es que al exalcalde de Manizales Juan Manuel Llanos y su secretario de Deportes hace tres semanas les imputaron cargos porque hubo un sobrecosto en la compra de la silletería de $700 millones. Una verdadera ‘chichigua’ comparado con los miles de millones que por ningún lado se le ven al Pascual Guerrero de Cali.

Ospina y AngelinoDe lo que no cabe duda es que el exalcalde Jorge Iván Ospina demostró ser un gran estratega (en el peor sentido de la palabra) al echar mano de los funestos acuerdos de cooperación, muy utilizados en su administración,  para delegarle sus funciones al Fondo Mixto para la Promoción y el Deporte, con el que suscribió cinco convenios y un otrosí y se pasó por la bragueta las normas de contratación.

De esta manera el exalcalde Ospina puso como intermediario al director del Fondo Mixto, el viejo Pascual Guerrero, para que hiciera todo lo que a él no le permitía la ley: contratar a dedo, sin estudios previos, inflar los costos, favorecer a sus amigos y trasladar buena parte de los recursos del estadio a su cuenta personal.

Incluso, Ospina puso al Fondo Mixto a solicitar un crédito público para que ese dinero no pareciera que fuera una obligación de la Administración caleña y no hiciera parte de los registros contables, lo que tipifica una falta disciplinaria y penal, de acuerdo con la Ley 358 de 1997. ¿Pero adivinen quién deberá pagar?

El tema de la silletería es un atraco vulgar. Por cada una de las 21.341 sillas con espaldar, la Alcaldía de Jorge Iván Ospina le pagó a Guerfor S.A la suma de $72.906, mientras por cada una de esas sillas la Alcaldía de Pereira pagó $47.792. Es decir, aquí ya se perdieron $536 millones.

Por las 13.688 sillas sin espaldar, Cali pagó $57.501 por cada una, mientras en Pereira las facturaron a $35.032 por unidad. En global, en las meras sillas del Pascual Guerrero se esfumaron a alguna cuenta bancaria más de $843 millones y eso a nadie le ha importado.

Pero el caso insignia fue la compra de la pantalla LED del Estadio. Se contrató con la empresa B&T trading una pantalla de 49 metros cuadrados por un total de $1.400 millones y resulta que la pantalla fabricada en China solo costaba $38 millones, incluyendo la nacionalización y los impuestos. En esta desfachatez de contrato se embolsillaron $1.362 millones más.

Pero estos dineritos de más, porque ningún ente de control considera aún que haya habido un sobrecosto o un detrimento patrimonial, no son nada comparado con los ríos de dinero que quedaron sepultados en las obras de infraestructura, de reforzamiento y las cubiertas del Estadio.

Crixo señala que es cierto que los estadios son para meter goles, pero tampoco para que esa tabla de artilleros que lideró Jorge Iván Ospina, el viejo Pascual Guerrero y el exsecretario de Deportes Diego Cardona le hayan metido semejante paliza a los caleños con una obra a la que le anexaron un museo y una cafetería para exprimirle hasta que más no pudieron.

En Roma, al igual que el exalcalde de Manizales, sí quisieran saber a que ángel, arcángel o Angelino (Garzón) es al que se encomienda Jorge Iván Ospina porque hasta ahora sus plegarias han resultado 100% efectivas y los entes de control parecen maravillados con los sobrecostos del Estadio.

Tanto, que Espartaco conoció que solo en las gabetas de la Procuraduría General de la Nación reposan 41 investigaciones disciplinarias en contra del exalcalde Ospina, sin que nadie se atreva siquiera a iniciar los procesos.

Post Data: La firma Guerfor S.A, con la que se firmó el contrato por $2.343 millones para la silletería del Estadio Pascual Guerrero, figura en su documentación con un patrimonio de nueve millones de pesos.


JoinderDesde finales del año pasado, cuando empezó la lluvia de quejas por el incumplimiento en las entregas de los productos de la página http://www.joinder.com.co, que vendía artículos a muy bajo costo por internet, se cruzó por mi mente una reflexión que hace pocas semanas hizo Crixo cuando aseguró que “en el espectro tecnológico de hoy, pocas cosas pueden ser tan sospechosas e impredecibles como un joven con conocimiento en el manejo de sistemas, desparchado, con un computador en frente y sin cinco en el bolsillo”.

Esa era exactamente la situación por la que atravesaba a mediados del año pasado Harold Andrés Correa Torres, un joven “empresario” que terminó ingeniándose esta suerte de pirámide (Joinder), con la que logró engañar a más de 1.500 personas en toda Colombia, y alcanzó a captar dineros por una cifra superior a los mil millones de pesos.

Tras varias semanas de rastreo divino, y la ayuda de la base de datos http://www.zoomonline.org, que posee el portal Consejo de Redacción, y que agrupa a decenas de periodistas e investigadores, Espartaco logró desentrañar todos los detalles sobre la vida y obra del autor de esta “Gran Estafa”, y que para vergüenza de un tierra tan sufrida como el Valle del Cauca, este avivato personaje terminó siendo oriundo del centro del departamento.

Harold editComo alumno de la Institución Educativa Normal Superior del municipio de Guacarí, tierra de ilustres personajes (Juan Carlos Abadía y Dilian Francisca Toro, entre otros), Harold Andrés Correa no fue tan brillante. Extendió su educación al ciclo complementario en formación pedagógica y fue por eso que pudo presentarse al concurso de méritos para docentes de educación básica primaria en colegios oficiales del Valle del Cauca, donde ocupó el puesto 235.

Egresado y sin trabajo, su vida empezó a desarrollarse entre Guacarí y Cali, y con mucho tiempo para pensar, cuando el país apenas salía del estremezón que le pegó David Murcia a miles de familias colombianas y de huir con su dinero, en uno de esos viajes se le encendió el bombillo a Correa Torres y entendió que aún había espacio y clientes en el país para una pirámide más.

El 12 de abril del 2011 se presentó ante la Cámara de Comercio de Cali e inscribió con el número de matrícula 815413 la empresa Joinder S.A.S., que tenía como actividad económica “portales web”. Tres meses después, y ante la avalancha de pedidos y consignaciones que venía recibiendo, hizo lo propio en Bogotá al ver la cantidad de personas incautas que no querían dejar pasar la oportunidad de obtener productos hasta con el 70% de descuento.

En los meses de noviembre y diciembre del 2012 ya era tanto el dinero que le habían girado y tantos los productos que sabía que no iba a enviar, que al mejor estilo de los escapistas de las pirámides cerró su oficina en Bogotá y emprendió la huida con los bolsillos llenos.

Sin más lugar dónde esconderse, se traslado a Cali, donde también cerró la bodega que tenía en el barrio Los Cámbulos, llevándose todo lo que allí tenía y sin haber cancelado, incluso, los últimos dos meses de renta al propietario del inmueble, a quien conoció en la misma iglesia cristiana a la que asistía.

También sin mayor explicación le entregó el 28 de noviembre  la carta de despido, debiéndole varias semanas de trabajo, a Hermes Andres Camacho, quien venía ejerciendo como jefe comercial de Joinder en Cali.

Después de la inolvidable y boyante celebración de Navidad con el dinero de los pálidos compradores, en el mes de enero pasado estuvo respondiendo a través de correos a los inversionistas, a quienes les aseguró que “cayó en la mala”, pero que les iba a responder a todos por su dinero.

Pero como decíamos en Roma, “el descaro y la necesidad tienen cara de perro”. No contento con haber tumbado a más de 1.500 personas, se presentó el 4 de enero en la Cámara de Comercio de Cali y solicitó la cancelación de la matrícula de Joinder S.A.S. Con el argumento de que haría un traslado de domicilio y se iría con su empresa a otro lado.

Sorpresivamente, se desplazó de nuevo hacia Bogotá, donde el 18 de enero, ante la Cámara de Comercio de la capital volvió solicitar matrícula mercantil para Joinder S.A.S, la cual fue aperturada con el número 2286153. De inmediato la página www.joinder.com.co volvió a reactivarse ofreciendo cruceros, spam, restaurantes y productos tecnológicos a bajo costo.

No obstante, y ante semejante desfachatez, esta vez la Superintendencia de Sociedades ya alertada por la manera como venía operando esta pirámide disfrazada como venta de cupones, el pasado 30 de enero empezó la Inspección a Joinder S.A.S, amparados en el Artículo 83 de la Ley 222 de 1995.

Tal como ocurrió en Grecia, en Roma también tuvo muchos seguidores la teoría de Aristóteles en la que consideraban que “el trabajo asalariado impedía al hombre conquistar la virtud” y que “el trabajo es indigno de los hombres libres”, pero en el cónclave creen que a Harold Andrés Correa, quien habría sido un alumno aventajado de la teoría aristoteliana, se le fue la mano.

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A juzgar por las cifras, y pese a que han pasado más de dos mil años, hoy por hoy permanecen en mejores condiciones las ruinas del Coliseo Romano que los restos del Hospital Universitario del Valle, HUV.

El paso de María Lucero Urriago por la Gerencia del Hospital Universitario, primero como cuota de Juan Carlos Abadía y luego reacomodada junto a la senadora Dilian Francisca Toro, fue como una enfermedad terminal que en sólo tres años se apoderó de la institución y, a su salida, no quedó sino el cascarón.

Las pruebas de la más rampante corrupción y de cómo la señora Urriago desvió a intereses particulares los dineros de la salud de los vallecaucanos son irrefutables.   Fueron tres años nombrando a dedo las cuotas de sus jefes políticos, comprando medicina con el 300% ó 400% de sobrecosto, demoliendo y remodelando en un afán desmedido por contratar, dejando la facturación a empresas externas que cobran millonarias comisiones y multiplicando la nómina del HUV a través de cooperativas de trabajo asociado.

Sólo el 1 de enero de este año, se sentó en su oficina y armó todo un parrandón postdecembrino con las cooperativas de trabajo asociado que se lucran con la intermediación laboral. Ese día, mientras los vallecaucanos desenguayababan y recibían el nuevo año, ella se sentó con los representantes de las cooperativas y firmó 17 contratos por más de $2.650 millones de pesos, sólo para ejecutar en el mes de enero. Tres de ellos con Multisalud CTA, por $1.078 millones; siete con la Cooperativa de Médicos y Enfermeras Coomef  CTA, por $743 millones; seis con Contratos CTA, por $768 millones, y uno con Proinser, por $42 millones.

El 1 de enero de 2012, la exgerente del HUV se reunió con las cooperativas de trabajo y firmó 17 contratos por más de $2.650 millones.

Mi amigo Crixo, tan sincero como siempre y quien revisó las facturas del HUV, está convencido que el negocio más rentable para la Urriago fue la sobrefacturación en la compra de medicamentos y los cobros inflados que le hacían a la Secretaría de Salud del Valle por la facturación de los pacientes. En un día, y con un solo paciente o la compra de medicinas, le podían quedar en sus bolsillos y el de sus socios entre $10 millones y $20 millones.

Me subrayó Crixo, por ejemplo, la orden de compra No. 00078101, firmada el 27 de enero de enero de este año para adquirir con Droservicios Ltda. dos mil unidades de Cefepime x 1gr. El precio unitario fue de $13.859, para un total de $27.718.000. Ese mismo día se firmó la orden No.78128 a nombre de Pisa Farmacéutica de Colombia para adquirir mil unidades del mismo medicamento a un valor de $4.500. Es decir, en la primera compra, las arcas del hospital fueron atracadas por más de $18 millones.

Pero más escandalosos aún son los recobros que el HUV le hizo a la Secretaría de Salud del Valle sin que nadie pusiera el grito en el cielo. De acuerdo con la información del mismo hospital, en noviembre del 2011 se atendió a Carlos Gustavo Rodríguez Obregón y se le suministraron medicamentos por un valor de $178.008. Sin embargo, el hospital le envió una factura a la Secretaría por $1.492.260. Un sobrecosto de más de un millón de pesos.

El exceso en los cobros que le hizo el HUV a la Gobernación, por valores que  oscilan entre uno y tres millones de pesos, se repitió en los casos de los pacientes Freddy Harchybool, Johan Sebastián González, Juan Felipe Giraldo, Juana Angulo y Harold López Cano, entre muchísimos otros.

En materia de obras, hubo una ‘contratitis’ sin ninguna planificiación y que terminó con los plazos vencidos, los recursos agotados, las obras inconclusas y  la operatividad del centro médico colapsada porque las construcciones quedaron convertidas en un estorbo.

Entre esos estorbos está el elefante blanco que le heredaron, dicen que fue Jorge Iván Ospina, a la Urriago y que se instaló en la entrada del HUV, unos troncos de aluminio con registradoras tipo bus urbano para controlar el ingreso de funcionarios, que costaron más de $500 millones y aún no se han puesto a funcionar.

En el Olimpo romano han concluido que María Lucero Urriago era como un ‘bypass’ por el cual se escurrían los dineros de la salud pública a bolsillos de empresas amigas y de particulares. El sindicato de la entidad asegura que este asalto se realizó en contubernio con otros funcionarios, como el jefe de Planeación, James Villalba.

El emperador Tito Vespasiano debe sentirse feliz desde su tumba porque dos mil años después su gran obra, el Coliseo Romano,  permanece en pié. La Urriago, por su parte, ojalá le dé siquiera vergüenza porque en  solo tres años acabó con la principal entidad de salud del suroccidente colombiano.

(Con el apoyo de la base de datos http://www.zoomonline.info)

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El nombre de ‘Asturias’, como me han hecho caer en cuenta varios consejeros en Roma, parece estar ligado históricamente a principados.

Primero fue la región ibérica, junto a Galicia, que se liberó del Imperio Romano en el año 70 Antes de Cristo y luego se constituyó  como Principado de Asturias. Ya en épocas más recientes, fue otro Asturias, la escuela Fenalco Asturias, en el oriente de Cali, donde Fernando Yarpaz, de la Oficina de Control Interno del Hospital Universitario del Valle, estuvo al frente de un principado donde cosas muy sospechosas ocurrieron en las pasadas elecciones para Concejo.

Corría el 30 de octubre del año 2011 (Después de Cristo) y en plenas elecciones regionales en ese puesto de votación fluían los votos a borbotones, en la misma medida en que escaseaba y retrocedía la democracia.

El espectáculo saltaba a la vista. Mientras estuvieron abiertas las urnas una flotilla de taxis traía y llevaba gente de los barrios Villanueva, Conquistadores, El Paraíso y León XIII, entre otros, que ingresaba en un garaje, mostraba la cédula, luego se dirigía a votar a la Escuela Fenalco Asturias, Zona 17, Puesto 4, y al salir retornaban al mismo garaje, de donde salían con una sonrisa, un jugo Hit, un paquete de papas y un billete morado en el bolsillo.

Incluso, la cajuela del vehículo de Yarpaz, quien hace varios años trabaja en el HUV, sirvió de bodega para almacenar varios de los elementos que fueron utilizados para esta ‘fiesta’, qué digo ‘fiesta’, para esta ‘guachafita’ democrática.

No menos de ocho personas hicieron parte del andamiaje  que le reportó a la hoy concejal Audry María Toro, ex funcionaria de la Registraduría y quien fuera retirada de la entidad por suministrar información de manera ilegal a la EPS Saludcoop, quizá una de las votaciones más satisfactorias que obtuviera la sobrina de la senadora Dilian Francisca Toro en puesto alguno de votación en la capital del Valle.

Un rápido rastreo a las Actas E-14, consignadas en la página de la Registraduría Nacional,  dan cuenta de que la entonces candidata Número 10 de la lista del Partido de la U al Concejo de Cali, Audry Toro, obtuvo al finalizar la jornada un total de 286 votos solo en el puesto 4 de la zona 17, donde estuvieron dispuestas 19 mesas de votación.

Incluso, barrió electoralmente  en la mesa 3, la mesa 9, la mesa 13 y en la mesa 16, donde resultó ser la candidata más votada, o la preferida por los recompensados ‘electores’.

Los dioses del Olimpo han querido hilar más delgado y con calculadora en mano aseguran que esos 286 votos debieron costar alrededor de $14 millones; que los jugos, $217.000 (a  $900 cada uno); que las papas, cerca de $140.000, y los transportes, unos $2 millones. Es decir, en suma, esos 286 votos han salido por unos $17 millones, mal contados.

Pero como siempre ocurre en este remedo de democracia, muy similar a esa anestesia que nos aplicaban a los romanos en la época del Imperio (comida y ferias), los recursos terminan saliendo del mismo bolsillo de los ciudadanos, hayan o no votado por la citada señora.

Los únicos beneficiados con este presunto delito contra un proceso electoral han sido la concejal Toro, hoy bien sentada en uno de los escaños del Concejo de Cali, dictando las normas que rigen la vida de los caleños, y el propio Fernando Yarpaz, el funcionario que no podía participar en política, pero que su rara presencia en el lugar de los hechos le garantizó, imagino,  la continuidad en el Hospital Universitario del Valle por mucho tiempo más, donde se ha puesto un salario cercano a los cinco millones de pesos. Seguramente Yarpaz tendrá los méritos profesionales para estar en el cargo, pero hasta ahora Roma no ha querido dar fe de ello.

“Después de qué se quejan”, dice mi ácido amigo Tirso, al referirse a la grave crisis que afronta el Hospital Universitario del Valle, hoy al borde de la quiebra y manejado a su antojo por los militantes de un sector de la política en el Valle.

Lo cierto del caso, es que le ha ido tan bien al funcionario, que ha tenido asiento de honor en destacadísimas y selectas fiestas de la alta alcurnia y la dirigencia política regional, como se puede apreciar en la foto del lado.

POST DATA: Los sabios romanos me han pedido que aclare que Espartaco no está acusando con este post al funcionario de estar comprando votos. En Roma conservan la buena fe y creen que es probable que en las imagenes donde se ve a Yarpaz entregando dinero, quizá le vayan a hacer un mandado o esté cancelando una deuda.

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En su orden: Juan Diego Flórez, Luis Eduardo Barrera y Jorge Iván Ospina. Todos enfrentan procesos disciplinarios por delitos contra la administración pública.

Sin necesitar mayor análisis, en Roma han llegado a la conclusión de que lo único bueno que le aportó Jorge Iván Ospina a Cali en sus cuatro años como alcalde, fue la lista de personas quemadas que, con suerte, no volveremos a ver jamás en la administración pública; incluido él.

Porque esa cuadrilla de médicos y profesionales jóvenes que fueron presentados el 1 de enero del 2008 como la panacea y la renovación de la política, entre los que estaban Juan Diego Flórez, Luis Eduardo Barrera, Juan Carlos Botero, Eliana Salamanca y Diego Campo, por mencionar sólo algunos, pasó a la historia como la administración más corrupta que recuerden los caleños.

No en vano Africanus, el primer gran gladiador que tuvo Roma, asegura que ese ‘Nuevo Latir’ en la política, como lo vociferaba Ospina, fue puro barniz porque ese ‘corazón grande’ lo que bombeaba eran los lixiviados de la corrupción en la contratación, por no hablar de los vergonzosos convenios interadministrativos.

La penúltima perla, porque ya les contaré la última, fue el antojo que le dio al hoy exsecretario de Infraestructura Juan Diego Flórez por mandar a pavimentar varias calles un 29 de diciembre. Ni el mago Copperfield habría logrado ejecutar esas obras en dos días, dicen los dioses iracundos.

Sin embargo Flórez, mientras la ciudad andaba de feria, él también hacía fiestas en su oficina firmando contratos como el No. 4151.1.14.07.069-2009, con el Consorcio Valle S.A., para hacerles mantenimiento a las vías de la Carrera 2 entre Calles 15 y 23, del barrio El Hoyo (Comuna 3), y la Calle 28 entre Carreras 23B y 23C, Calle 28 entre la placa 23C-28 y Carrera 24ª, en el barrio El Prado (Comuna 11) por la no despreciable suma, y menos en Navidad, de cerca de $400 millones.

Por el mantenimiento de esta vía en la Carrera 2, entre calles 15 y 23 del barrio El Hoyo, la administración Ospina pagó más de $200 millones.

Incluso, en un hecho merecedor de un capítulo en la mitología romana, Flórez se las arregló para que el 31 de diciembre del 2009, le abrieran una oficina para cancelar el impuesto de timbre de ese parrandero contrato, como reza en el recibo No. 312747. Pero en Roma acuñaron el término de que primero cae un mentiroso que un cojo, y era eso lo que iba a ocurrir con el cambio de gobierno.

Desde el 2010 los hallazgos de la Contraloría mostraron que Juan Diego Flórez cometió faltas gravísimas porque no hubo interventoría externa, se hallaron deficiencias en los estudios previos, faltó el análisis de conveniencia y no se aprobó la póliza de garantía de cumplimiento antes de la ejecución del contrato.

Sin embargo, el expersonero Manuel Torres tenía engavetado el informe, pese a que en noviembre del 2010, el contrato aún no se ejecutaba y el exsecretario Flórez andaba todavía firmando un Acta de reconocimiento de mayor cantidad de obra por cerca de $60 millones para terminar las obras.

Pero si hay un hecho que sorprendió en Roma, es la manera como actuaba el círculo de amigos y familiares del exalcalde Ospina, pensando siempre en amasar fortuna, como lo narró un excontratista sumado a este ejército de gladiadores.

Ese contratista es Orlando ‘Batato’ Castro, exfutbolista del Santa Fe y dueño de la firma B&T Trading, la que realizó la polémica importación de la pantalla del Estadio Pascual Guerrero y quien estuvo en otros negocios con la Alcaldía.

Entre ellos un proyecto habitacional a bajos precios y con buenas características técnicas que se frustró porque el empresario no elevó los precios para ‘untarles’ la mano, entre otros, a Juan Diego Florez, entonces secretario de Vivienda, y a Fernando Chaves, conocido como ‘Chamo’ y quien es primo del exalcalde Ospina.

No obstante, 50 de esas casas ya habían llegado a Buenaventura en julio del 2009 y fueron depositadas en la bodega La Nubia, en Janchito, mientras el empresario se iba a la quiebra porque había hipotecado hasta su casa para sacar adelante este proyecto. (Lea aquí el relato completo del ‘Batato’ Castro para Espartaco sobre la historia de mentiras, soborno y amenazas que hay detrás del frustrado proyecto de vivienda con Las Casas Chinas y todos los funcionarios implicados).

Hoy, desde el exilio, ‘Batato’ Castro se ha valido de su cuenta en twitter para manifestar parte de todas las verdades que conoce y que asegura que muy pronto conocerán en detalle los caleños. (https://target=”_blank”twitter.com/batatocastro)

Mientras eso ocurre, la ecuación que hacen los dioses en Roma es que fueron cuatro años de alcaldía de Jorge Iván Ospina y que, aunque nunca fue un secreto que los contratistas debían pagar ‘peaje’ o ‘ají’ para trabajar con la administración, muy seguramente todos sus compañeros de gabinete se retiraron a sus cuartos de invierno con muchos ceros en sus cuentas de banco.

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De acuerdo con Wikipedia, “el pseudoperiodismo es un tipo de periodismo sensacionalista que suele sacar a la luz informaciones pseudocientíficas (falsas), que no están contrastadas, verificadas, ni validadas, pero que persigue el reconocimiento, la respetabilidad y ser considerado como labor periodística o investigadora de calidad y vanguardia”.

De inmediato me vino a la mente un personaje que encaja perfectamente en esta descripción: el locutor y director de un dial en Cali llamado Humberto Pava Camelo, de quien consideran en Roma que viene explotando las ondas hertzianas en detrimento de lo que es la esencia del periodismo: informar.

En el Olimpo aseguran que en el espacio que administra el señor la labor periodística no es un asunto de verdad, de una buena redacción y del uso correcto del español, sino que es un arremedo de periodismo sustentado en la buena aplicabilidad de las matemáticas.

Al vaivén de los números, en el dial donde habla el citado locutor, quien fue condenado durante el Proceso 8.000 (narcopolítica), la ideología no existe, la ética se negocia como en los mercados de Roma y la línea editorial se ajusta con habilidad camaleonesca a los ceros que contenga determinado cheque.

Es bueno todo aquel que aporte económicamente a su causa personal y malo el que sea el enemigo político del aportante. De ahí que en la campaña por la Gobernación del Valle haya enfilado sus más ácidos y acomodados comentarios en contra del exsenador Ubeimar Delgado, a quien ha calificado de ignorante, de no tener estudio, de no estar preparado para  gobernar el departamento y de haber engañado a todo un país porque no es profesional.

Sin embargo, esos dioses que han caído en el vicio del Google y del Youtube, encontraron la otra percepción que tenía este locutor del exsenador Delgado hace sólo unos meses, cuando su opinión no había sido permeada por prebendas y ofrecimientos…

Pero este no es el único caso. Esa misma habilidad ‘voltearepista’ la demostró durante el juicio disciplinario contra el exgobernador del Valle Juan Carlos Abadía, a quien fue el propio Humberto Pava quien denunció por participación en política y por haber llevado a varios alcaldes a una reunión para pedir el apoyo en la consulta conservadora para el exministro  Andrés Felipe Arias.

Sin embargo, y luego de varias reuniones de Humberto Pava con el exmandatario, durante el juicio salió el locutor, y me perdonan los locutores si los ofendo, a decir que todo lo que emitió Noticias Uno fue falso y que el noticiero lo tergiversó.

Pues Noticias Uno no se tragó el sapo y puso las dos versiones para demostrar la falta de seriedad del señor Humberto Pava…

finalmente los doce Dioses del Olimpo coinciden en que lo más grave no es que este locutor sin titulo se haya dedicado a desinformar a su reducida audiencia; precisamente por lo reducida, sino que sus favores políticos los cobre con el manejo de algunas dependencias.

Tal es el caso de Telepacífico, la cuota que exigió al exgobernador Héctor Fabio Useche para desplegar toda la campaña sucia en contra de sus rivales y que terminaron entregándole a comienzos de este año.

Hoy, lamentablemente, el que fue el orgullo de los vallecaucanos y el más  floreciente canal regional en el país, lo maneja Humberto Pava como una tienda de barrio y el esfuerzo de 19 años de personas que se consagraron a este proyecto, le tomó sólo un par de meses en destruirlo.

Incluso, ya el gerente que le puso al canal tiene una investigación disciplinaria por participación en Política y otra penal por injuria y calumnia. Más enredado que los mandatarios que apoyó Pava en los últimos años en Cali y el Valle.

Oriat, arrojado a los leones por haber hecho fiesta en Tracia con dineros de los acaudalados, aseguró que Pava puede hacer lo mismo con la plata de los políticos, que allá ellos si se dejan meter el embuchado, pero que hay que seguir de cerca lo que disponga con lo público.

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Raúl Arboleda (cen.) llegó a la Alcaldía de Palmira con el respaldo de la senadora del Partido de la U Dilian Francisca Toro (izq.)

Razón tuvo la senadora Dilian Francisca Toro cuando a comienzos de este año entró en cólera con su esposo Julio César Caicedo y con los directivos del Partido de la U en Palmira porque producto de un ‘descuido’, permitieron que sectores de oposición eligieran una contralora que no responde a los intereses de la congresista.

Sólo ella y el exalcalde Raúl Alfredo Arboleda entendían la magnitud del peligro de que al rancho se le metiera una persona ajena a su movimiento porque abriría la Caja de Pandora que guarda los secretos de cómo se han manejado los recursos de esa ciudad en los últimos cuatro años, como en efecto ha empezado a ocurrir.

Como mandado desde el Vesubio llegó un nuevo gladiador con la auditoría completa que se acaba de realizar al contrato que Arboleda firmó con el honorable abogado Gustavo Adolfo Prado Cardona, que han encontrado plagado de irregularidades, y que le habría generado al Municipio de Palmira un detrimento patrimonial cercano a $1.500 millones (mil quinientos millones de pesos).

Lo absurdo, es que la Auditoria al Contrato MP-281, explica que el mismo fue firmado en junio del 2009 para que Prado “defendiera judicialmente los intereses del Municipio de Palmira, ante las demandas de nulidad y restablecimiento del derecho” luego de que el exalcalde Arboleda se inventó una reforma administrativa con la que barrió a empleados sindicalizados, ancianos a punto de pensionarse y hasta personas incapacitadas, con el claro propósito de abrir espacio al cartapacho de hojas de vida con el que madrugó la senadora a Palmira un día después de posesionado su discípulo.

Ya me había dicho Crixo, mi inseparable amigo, que el exalcalde Arboleda, atendiendo las órdenes de la senadora, hizo de los recursos de Palmira la caja menor del partido y de la planta de cargos, el talonario de pagos para saldar favores políticos, pero no le había parado muchas bolas.

Gustavo Prado (camisa rosada) acompañó a su esposa Clara Luz Roldán (cen.) durante toda la campaña por la Alcaldía de Cali.

Ahora creen en el Olimpo de los dioses, y no es para menos,  que les habría salido hasta más barato a los palmiranos perder todas las demandas contra el Municipio que haber contratado al costosísimo Gustavo Prado.

Porque ese contrato le representaría al connotado abogado, quien es  el esposo de Clara Luz Roldán, la candidata de la senadora Dilian Francisca Toro a la Alcaldía de Cali en las pasadas elecciones, ingresos anuales por $193 millones durante tres años. Sin embargo, y en la medida en que transcurría la campaña en Cali, al contrato se le fueron adicionando más ceros y al corte de marzo del 2012, ya había pasado de $579 millones a la alucinante suma de $2.100 millones. ¿Pusieron a los palmiranos a pagar la campaña de Clara Luz?, pregunta Crixo. Él mismo responde que la senadora Dilian sabe muy bien como hacer campañas sin gastarse un peso; o al menos no de su bolsillo.

Revisado el contrato, se encontraron diez hallazgos de tipo disciplinario, dos de tipo fiscal y tres de carácter penal porque, entre otros, se hizo sin estudios previos, no hubo criterio para definir el valor, la Alcaldía tenía ya planta de abogados para esa función, el valor se fue ampliando sin motivo, se justificó con demandas de personas que ya habían desistido de sus peticiones, se pagó con vigencias futuras y para cerrar con broche de oro, Prado habría evadido el pago de impuestos.

Lo curioso, y que me han hecho caer en cuenta los dioses desde Roma, es que para marzo ya la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, como lo corrobora el Certificado de antecedentes disciplinarios No. 27317, le había suspendido a Gustavo Prado la licencia de abogado por violar el Artículo 35 de la Ley 1123 del 2007 y el Decreto 176 de 1971, en los que se consagran las “Faltas a la Honradez del Abogado”.

Además, tampoco cree nadie que Gustavo Prado se haya dedicado a defender a Arboleda y a Palmira en el 2010 y el 2011, porque para la época andaba desesperado demandando y buscándoles inhabilidades a todos los candidatos a la Alcaldía de Cali que representaban una amenaza electoral para su esposa. (Ver ‘El J.J Rendón caleño’)

Pero retomando los entuertos de Arboleda, gracias a que la Contralora de Palmira no recibe órdenes de la senadora Dilian Francisca, por el ‘descuido’ aquel, avanza contra él otro proceso por supuestos detrimento patrimonial, celebración indebida de contratos y favorecimiento a terceros por $224.986.352 porque al señor se le ocurrió solo unas semanas antes de dejar el cargo, renovar los equipos de cómputo, mediante el Contrato MP-728 del 2011.

Pero tras de gordo, hinchado, y me refiero a Palmira. En otra auditoría se encontraron documentos que detallan cómo la Secretaría de Educación Municipal gestionaba recursos ante el Gobierno Nacional, de manera fraudulenta, con los llamados ”alumnos fantasmas’, reclamando recursos del Sistema General de Participaciones para la ampliación de cobetura a estudiantes que no existen, como lo corroboró el Sistema de Matrículas, Simat. (alumos fantasmas).

Con tanto enredo, además de las muchas demandas en su contra, desconocen en Roma a qué Santo es que le reza Arboleda, o a qué Santa, para que en Bogotá la Procuraduría haya engavetado todas las investigaciones en su contra.  Incluso, antes de que hiciera sus últimas fechorías, ya había sido destituido e inhabilitado, en primera instancia, durante diez años para ejercer cargos públicos, en mayo del 2011, y más de un año después, los palmiranos siguen esperando que el Ministerio Público se pronuncie en segunda instancia.

POSTDATA: A esa misma Santa a la que le reza el exalcalde de Palmira Raúl Arboleda, se ha encomendado también la señora Alexandra Córdoba, de la línea de la senadora Dilian Francisca, para que el Juez Sexto Civil Municipal de Cali pasara por alto todas las irregularidades que hubo en su elección como gerente de la ESE Suroriente y le permita posesionarse. (ver informe)

Muy seguramente veremos pronto al juez Mauricio Garcés, quien falló en favor de la señora, en una lista de candidatos a magistrado por el Partido de la U, y entonces estaremos atentos para recordarle cuál fue su verdadero mérito.

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POR CONSIDERARLO DE IMPORTANCIA ANEXO LA SIGUIENTE DENUNCIA

Otra perla para el collar de Palmira

Espartaco,

Anexo el Convenio 351, la Denuncia Penal y la Queja disciplinaria (no le agregué la demanda ante la Contraloría Municipal porque esto fue un saludo a la Bandera, al parecer el Ente de Control Fiscal archivo el proceso).

Como podrá observar en la minuta del Citado Convenio y los documentos soportes, es obvio que este proceso no requería de más pruebas que dichos soportes comparados con la normatividad legal vigente. Básicamente, lo que sucedió fue que el alcalde de Palmira, incurrió en una celebración indebida de contrato, dado que evadió adelantar una convocatoria pública para contratar la ejecución de una obra a través del Portal Único de Contratación del Estado (www. contratos.gov.co) y procedió a adjudicarlo de manea directa (a dedo) a través de “Un Convenio” con una Asociación de particulares”, lo cual está proscrito por la Ley para esta modalidad contractual, obra Pública.

Lo cierto es que después de tres (3) años de dar vueltas buscando pruebas innecesarias por fin, el mes pasado la Fiscalía 144 de Palmira  se atrevió a citar a la primera audiencia de precisión de cargos al doctor RAUL ALFREDO ARBOLEDA MARQUEZ, ex alcalde de Palmira y sucedió lo que temíamos, no se llevó a cabo dicha  audiencia porque el Juez determinó que no se habían presentado las partes.

La presión que han soportado los Fiscales por parte del Grupo político dominante en este organismo ha rayado con lo inaudito, pero todavía hay esperanzas…

Hoy 20 de junio a las 8:00 a.m.  se tiene prevista la celebración de la citada audiencia de precisión de cargos, esperemos a ver qué sucede.

Un Centurion mas.